La respuesta a cómo se ganan las elecciones en República Dominicana surge de parámetros técnicos específicos que combinan el análisis de la Ciencia política con la cartografía electoral. El estudio que muestra en números las variables de la última elección extraordinaria.

 

El artículo no se trata simplemente de las elecciones en la República Dominicana, se trata de cómo se ganan. El pasado 15 de marzo se realizaron comicios municipales; fueron elegidos 158 alcaldes, 235 directores, 1.164 regidores y 735 vocales. Esas elecciones marcaron un hito en la historia electoral dominicana, fueron las primeras elecciones extraordinarias luego de que fracasase anteriormente el voto automatizado el domingo 16 de febrero.

Haber suspendido el estreno de la boleta electrónica o voto automatizado redujo palpablemente la confianza y credibilidad en la autoridad gubernamental y en la Junta Central Electoral. El voto automatizado había funcionado unos meses antes en las primarias simultáneas del 6 de octubre; que, pese a la sospecha de fraude informático y a las recomendaciones de la auditoría electoral internacional, la Junta Central Electoral decidió implementarlo nuevamente según el calendario regular del 16 de febrero.

Como se ha dicho, no dedicaremos tantas palabras a los detalles contemporáneos ni al pasado de la vida electoral dominicana; se ha preferido revelar los hallazgos encontrados a raíz del cómputo definitivo de las elecciones municipales con voto manual. Esos hallazgos se subdividen en 3 pequeñas áreas de investigación que combinan la ciencia política y la cartografía electoral, se han desarrollado en función de aportar al conocimiento sobre cómo se ganan las elecciones en la República Dominicana.

  1. Mayoritarismo y Minoritarismo

Gobierno-Oposición no es siempre una relación tan antagónica, puede ser de hecho aparente; el juego político se nos presenta no en uno, sino en múltiples tableros que se juegan simultáneamente. En la República Dominicana, uno de esos tableros lo preconfigura el artículo 61 de la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos 33-18, el cual establece:

Distribución de los recursos económicos del Estado. La distribución de la contribución económica del Estado a los partidos políticos, agrupaciones y movimientos políticos, se hará conforme al siguiente criterio:

  • Un ochenta por ciento (80%), distribuido en partes iguales entre los partidos que hayan alcanzado más del cinco por ciento (5%) de los votos válidos emitidos en la última elección.
  • Un doce por ciento (12%), distribuido entre todos los partidos que hayan alcanzado más del uno por ciento (1%) y menos del cinco (5%) de los votos válidos emitidos en la última elección.
  • Un ocho por ciento (8%), distribuido entre los partidos que hayan alcanzado entre cero punto cero uno por ciento (0.01%) y uno por ciento (1%) de los votos válidos obtenidos en la última elección.

El tablero del que hablamos no es otro que el tablero duopólico, el tablero del mayoritarismo. El sistema de partidos políticos de la República Dominicana atraviesa un proceso de mutación, comportándose en consecuencia como un sistema centrípeto de competencia bipolar (Giovanni Sartori). ¿Le convienen al Partido de la Liberación Dominicana (PLD-Gobierno) dos o más partidos políticos captadores a partes iguales de renta estatal?, ahora pensemos en el otro bando, ¿le convienen al Partido Revolucionario Moderno (PRM-Oposición) dos o más partidos políticos captadores a partes iguales de renta estatal?

Haciéndonos esas preguntas se puede suponer que dos partidos políticos (o los poderes invisibles detrás de ellos) apostarían al mejor metajuego posible y es exactamente el tablero duopólico. Basta con la comparación entre los anexos 1 y 2 para que se pueda sostener la apuesta teórica del mayoritarismo. En términos porcentuales el PLD y el PRM perderían la mitad o más de la mitad de la contribución económica que les toca por ley y que el Estado distribuye entre los partidos políticos, ¿no es conveniente acaso jugar en ese tablero?, ¿no cae bien a fin de cuentas amistarse con uno (1) de entre tantos adversarios?

Es obvio que desaparecerán varios de los partidos políticos dominicanos existentes hoy en día. La desaparición de algunos partidos políticos favorece a su vez a los partidos políticos pequeños que mejor se adapten al sistema electoral; con la reducción del número de partidos políticos pequeños aumenta proporcionalmente la cantidad que se distribuye a partes iguales entre ellos. Cualquier partido político pequeño apostaría a la desaparición de otro menos adaptado y en peores condiciones ante el sistema electoral.

Como vimos en los anexos 1 y 2, los escenarios postelectorales oscilan entre el mayoritarismo duopólico y el mayoritarismo oligopólico. El primero de ellos es menos probable según se vienen forjando las fuerzas políticas y electorales en el orden presidencial, ya veremos entonces lo que sucederá el domingo 5 de julio entrante. Ambos escenarios postelectorales nos arrojan las siguientes lecciones:

  1. Medirse en las primarias o inscribirse como reserva: un candidato ganador en primarias de partidos mayoritarios tiene las más altas probabilidades de adjudicarse un cargo electivo. El monto presupuestario de medirse en primarias es elevado y susceptible de fiscalización según leyes electorales. Otra vía más económica, al menos en la etapa de precampaña, es el 20% que la dirigencia de los partidos políticos se reserva en cuanto a inscripción de candidaturas ante la Junta Central Electoral; ahorrarse fondos en precampaña (primarias, convenciones, asambleas y cualesquiera otros procesos de elegibilidad propios de los partidos políticos) significa una inversión más rentable en la etapa de campaña; además de que una candidatura reservada concede una posición favorable (más no determinante) respecto a otros candidatos dentro del mismo recuadro de un partido político en la boleta electoral. En 2016 fueron cuatro los partidos políticos que pasaron del 5% y se convirtieron en partidos mayoritarios, nada más dos de ellos (PLD-PRM) realizaron luego primarias simultáneas en octubre. Véase en el anexo 3 que en las elecciones municipales fueron nada más dos partidos políticos los que alcanzaron más del 5% de los votos válidos.
  1. Aliarse a partidos mayoritarios: amarrarse a una candidatura con un partido político pequeño es prácticamente inútil, al menos así lo demuestra el resultado general de las elecciones municipales. Si es que fueron elegidos, los candidatos inscritos por partidos políticos pequeños lo consiguieron gracias a que ese partido político: (1) encabezaba una alianza con partidos políticos mayoritarios, (2) aportaba un candidato potable sin encabezar la alianza o (3) alcanzaba una alta preferencia electoral o votación competitiva sin necesidad de alianzas. En el orden municipal queda la opción de inscribirse en fórmula electoral, son los casos de vicealcaldes, subdirectores y suplentes de regidores; si bien no son cargos elegibles, pueden tomarse como vacantes administrativas poco relevantes pero disponibles en la competencia electoral.

 

  1. Maximalismo y Minimalismo

Mutaciones recientes en el marco legal dominicano produjeron salvedades en la toma de decisiones de los partidos políticos pequeños, para muchos de ellos la estrategia no era el arte de ganar las elecciones, la estrategia era el arte de sobrevivir a ellas. Tras el cómputo final de los resultados electorales, una decena de partidos políticos corre el riesgo inminente de extinguirse. Veamos a continuación dos de las seis causas que en el artículo 75 de la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos No. 33-18 establecen lo siguiente;

Causas de pérdida de la personería jurídica: La Junta Central Electoral mediante resolución motivada, declarará disuelta la personería jurídica del partido, agrupación o movimiento político (…), por una de las siguientes causas:

  • No haber obtenido por lo menos un uno por ciento (1%) de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones nacionales ordinarias, presidencial, congresual, municipal o de distrito municipal correspondiente al mismo período electoral.
  • No haber obtenido representación congresual o municipal en las últimas elecciones generales.

En el sistema político y electoral dominicano conviven 27 partidos políticos con alcance nacional; de los cuales solamente 16 partidos políticos consiguieron adjudicarse un cargo electivo municipal (alcalde o regidor) o de distrito municipal (director o vocal). En vista de que una alianza electoral ganadora no es suficiente para preservar la personería jurídica, algunos partidos políticos se vieron en la necesidad de inscribir candidaturas propias, es decir sin alianzas y se toparon como consecuencia con dos interrogantes: el primero de ellos ¿cuántos candidatos inscribir?, y el segundo ¿en dónde inscribir?

Bajo el riesgo inminente de perder la personería jurídica, bajo dificultades presupuestarias y logísticas, bajo presión e incertidumbre de candidaturas improvisadas y aleatorias, bajo circunstancias contingentes y accidentales de campañas poco o nada preparadas, bajo condiciones legales nuevas y arduas de administrar, algunos partidos políticos pequeños se lanzaron al ruedo electoral sin aliarse (total o parcialmente) y teniendo que decidir entre las jugadas maximalista o minimalista.

Se ha puesto en uso el método comparativo de la Ciencia Política para distinguir dos experiencias electorales: la táctica maximalista del Partido Verde Dominicano (PVD) y la táctica minimalista del Partido Demócrata Institucional (PDI). Pasemos ahora brevemente a la definición de terminología: se ha usado el maximalismo como táctica electoral que presenta candidaturas en la máxima cantidad posible de demarcaciones territoriales con un bajo grado de certidumbre de éxito electoral, tiene la intención de obtener la máxima retornabilidad posible en votos o cargos electivos adjudicados con base a bajas expectativas de éxito electoral por demarcación territorial. Por otro lado, se ha usado el minimalismo como táctica electoral que presenta candidaturas en la mínima cantidad posible de demarcaciones territoriales con un alto grado de certidumbre de éxito electoral, tiene la intención de obtener la máxima retornabilidad posible en votos o cargos electivos adjudicados con base a altas expectativas de éxito electoral por demarcación territorial. Ambas tácticas electorales operaron en medio de iguales ambientes y ambas fallaron.

La República Dominicana tiene actualmente 158 municipios y 235 distritos municipales. De acuerdo con la Ley 176-07 los distritos municipales no son más que una división submunicipal de administración desconcentrada; aunque son dependientes del ayuntamiento o síndico del municipio a los que pertenecen, el gobierno de los distritos municipales está en manos de cargos elegibles por el voto universal de votantes empadronados en esas demarcaciones territoriales, esos cargos elegibles son el director y los vocales. El distrito municipal es cartográficamente la unidad político-territorial más pequeña de la República Dominicana y a los partidos políticos pequeños les bastaba con adjudicarse un director o un vocal para salvar su personería jurídica; a expensas de ser un tipo de elecciones subnacionales, ni el Partido Verde Dominicano ni el Partido Demócrata Institucional se adjudicaron cargo alguno en el certamen municipal del pasado 15 de marzo.

Ahora veamos lo números. El Partido Verde Dominicano inscribió candidaturas en 76 municipios y 79 distritos municipales, para un total de 155 demarcaciones territoriales. El Partido Demócrata Institucional, por su parte, inscribió candidaturas en 20 municipios y 9 distritos municipales, para un total de 29 demarcaciones territoriales. El Partido Verde Dominicano consiguió 4.506 votos mientras que el Partido Demócrata Institucional consiguió 3.482 votos. Aunque el Partido Verde Dominicano consiguió más votos que el Partido Demócrata Institucional, una mirada rápida nos llevaría a concluir que al Partido Demócrata Institucional le fue mejor que al Partido Verde Dominicano en términos de eficiencia geográfico-electoral; no obstante, esa conjetura podría ser errónea y poco realista. Ninguno de los dos partidos políticos alcanzó el 1% de los votos válidos municipales a nivel nacional ni la adjudicación de un cargo electivo. Ambas incursiones electorales fueron fallidas y nos arrojan las siguientes lecciones:

  1. Tácticas maximalista o minimalista subordinadas a la calidad de la campaña: sin importar que se inscriban candidaturas en una sola o en todas las demarcaciones territoriales, la calidad de la campaña electoral, aunado al mayor control posible de variables, subordinará definitivamente las tácticas maximalista o minimalista. La calidad de una campaña electoral es la resultante que estriba entre (1) candidatos potables, (2) recaudación o financiamiento y (3) operatividad logística; no obstante, y aunque puedan tenerse todos esos componentes, no asegurarán el éxito electoral sin que se tenga también el mayor control posible de variables como el número de escaños en repartición y la dispersión o fragmentación de los ofertantes electorales (la inscripción de más o menos candidatos uninominales con o sin alianza).

Actualmente en la República Dominicana ningún municipio elige menos de cinco regidores y la demarcación territorial que más regidores elige es la circunscripción 1 del municipio Santiago de los Caballeros. En función del método matemático para la repartición de escaños de tipo colegiado (regidor o vocal), la probabilidad de adjudicación es alta en las demarcaciones territoriales con mayor número de escaños a repartir, esa probabilidad aumenta cuando los ofertantes electorales están más dispersos o fragmentados (sin alianzas multipartido). Las alianzas en sí no son de temer en todos los casos, los hallazgos encontrados a raíz de la investigación corroboran que algunos partidos políticos no aportaron ningún voto a una alianza inscripta en específico. La dispersión o fragmentación de los votos, entre un número cada vez más alto de ofertantes en la boleta, es directamente proporcional a la probabilidad de éxito electoral, siempre y cuando un partido político u ofertante uninominal se acerque a la mayor votación escrutada (dividendo) en una demarcación territorial, o se acerque al divisor más cercano a 1 (principio matemático de representación proporcional D´Hondt). En pocas palabras, cualquier partido político tiene que hacer lo posible por alcanzar la más alta votación o acercarse a ella. Para los partidos políticos pequeños la probabilidad de éxito electoral aumenta cuando otros, de igual tamaño, dejan de adherirse a los partidos políticos mayoritarios, achicando sus dividendos (votación uninominal) y haciéndolos más alcanzables de acuerdo con el número de escaños que van a repartición (que es exactamente igual al número de divisores en el método D´Hondt).

En la República Dominicana se cuentan 164 demarcaciones territoriales (municipios o circunscripciones), en 40 de ellas se eligen más de 7 regidores y son esos lugares en donde se aplicarían los hallazgos encontrados y antes explicados. En las otras 124 demarcaciones territoriales se eligen menos de 7 regidores y son muy bajas las probabilidades de éxito electoral para partidos políticos pequeños, ello debido a la competencia multipartido bipolar que otorga al PLD y al PRM la casi totalidad de escaños que se reparten allí. Igual sucede con los distritos municipales que en todo el territorio nacional eligen 3 o 5 vocales, la casi totalidad de vocales elegidos el pasado 15 de marzo son del PLD o del PRM.

  1. Variables logístico-operativas: los delegados y miembros de colegios o mesas son figuras institucionalizadas que ejercen la contraloría electoral. Los partidos políticos que no tengan cierta influencia sobre los miembros de colegios electorales (funcionarios) dentro de los recintos, o que no tengan al menos un número suficiente de delegados, no verán la correcta proporción de votos captados en las actas. Los partidos políticos podrían tener hábilmente candidatos potables con excelente comunicación política, podrían tener recaudación o financiamiento, pero sin operatividad logística se frustrará el rendimiento electoral esperado porque la competencia entre partidos políticos transcurre antes, durante y después del acto del sufragio, por ende, la correcta transmisión de votos en el acta requiere de influencia sobre quienes cuenten los votos para el cómputo y escrutinio final.

 

  1. Regidores electos y su posición en la boleta

Se había sembrado la duda ¿qué tan determinante es la posición del candidato en la boleta manual? Tras la suspensión definitiva del voto automatizado, se pensó inmediatamente en la ventaja hipotética que tendrían los candidatos con la posición No. 1 dentro de los recuadros de los partidos políticos en la boleta electoral. Tomemos en cuenta que en las elecciones municipales se inauguró en todo el territorio nacional el voto preferencial a regidores y vocales (lista abierta), poniendo fin al conocido “arrastre” (lista cerrada).

Entre el PLD y el PRM se adjudicaron 518 y 508 regidores respectivamente, mientras que entre otros 10 partidos políticos se adjudicaron 138 regidores. Con la posición No. 1 en la boleta electoral impresa para municipios (regidores) fueron electos 142 candidatos del PLD y 134 candidatos del PRM. Esa posición No. 1 de los candidatos del PLD y del PRM fue colocada en función del orden de la cantidad de votos ganados en las primarias simultáneas del pasado 6 de octubre del 2019. Apartando los 276 candidatos electos presentados entre el PLD y el PRM con la posición No. 1, quedan entonces 888 candidatos electos presentados por otros partidos políticos. Sorprende detectar que, de esos 888 candidatos electos presentados por otros partidos políticos, nada más 28 tenían la posición No. 1.

No en todos los municipios de la República Dominicana se eligen igual número de regidores; el promedio de regidores que se eligen por municipio y circunscripción municipal (en los casos de Santo Domingo Este, Distrito Nacional y Santiago de los Caballeros) es 7. Si bien es un cálculo atrevido, se considera una operación matemática suficiente o aceptable para medir la relación que yace entre un regidor electo y su posición en la boleta según se trate de una reserva (artículos 55 y 57 de la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos 33-18) u orden alfabético del primer apellido (Res. No. 02/2020 Sobre formato y confección de boletas electorales para las elecciones ordinarias generales municipales).

No se puede comparar razonablemente a candidatos derivados de primarias con candidatos derivados de otros procesos internos. Las gráficas nos arrojan las siguientes lecciones:

  1. Leve dependencia del éxito electoral a la posición No. 1: para los cargos electivos con voto preferencial o lista abierta (regidores y vocales), la relación entre la posición No. 1 dentro del recuadro de un partido político en la boleta manual y la elegibilidad o no del candidato, es más fuerte en los casos que provienen de reservas o de primarias simultáneas; son los casos del PLD y del PRM. Tomando como muestra nada más a los regidores electos, se puede finiquitar que los regidores electos e inscriptos por el PLD o el PRM siguen una secuencia más lógica, según su posición en la boleta impresa, que los regidores electos e inscriptos por otros partidos políticos y que no fueron a primarias. Un candidato a regidor con la posición No. 1 dentro del recuadro del PLD o del PRM es casi invencible y con más altas probabilidades que otros candidatos con igual posición.

No olvidemos que las primarias elevan muchísimo los costos administrativos y de logística para los partidos políticos, así como también elevan el presupuesto de candidatos salvo que se les conceda la reserva de un puesto o que no se presenten para competir otros precandidatos o aspirantes a ese puesto. Ganar en unas primarias significa ir a la campaña con una ventaja de base electoral medible, el resultado de esas primarias se convierte en un indicador de posicionamiento, de preferencias o inclinaciones del electorado (variaría según se trate de primarias con padrón abierto como las del PLD o cerrado como las del PRM); gracias a las primarias un candidato podría dedicarse a la campaña en función de ese precedente o votación esperada. A continuación, véase lógica y secuencialmente el número de regidores electos del PLD y del PRM según su posición en la boleta; se podrá apreciar que, entre el PLD y el PRM, se eligieron más candidatos con la posición No. 1 que con la No. 2, que se eligieron más candidatos con la posición No. 2 que con la No. 3 y así sucesivamente.

  1. Alta dependencia del éxito electoral al cargo uninominal: en el orden municipal, son los votos escrutados al alcalde del municipio o director del distrito los que se toman para la repartición de escaños según el método D´Hondt (dividendo). Sin importar que un candidato a regidor obtenga preferentemente más votos que el resto en la boleta, y mientras el candidato a alcalde o director de ese partido político no obtenga una votación considerable, no hay posibilidad alguna de adjudicación. La sumatoria de votos de todos los candidatos a regidores dentro de un partido político tampoco sirve de nada si el candidato uninominal es poco potable. Recordemos que el voto no preferencial (lista cerrada) de antaño ha sido cambiado por el voto preferencial (lista abierta); ello significa que los votos al candidato a alcalde o director ya no arrastran consigo a los candidatos a regidor o vocal en el orden inscripto por los partidos políticos, ahora son los votos a los candidatos a regidor o vocal los que arrastran o se computan al alcalde o director del mismo partido político. La boleta manual permite votar por un alcalde o director sin que se tradujera necesariamente en un voto para regidor o vocal alguno, es decir que los electores podían voluntariamente no votar por un regidor o vocal, de manera que no es obligatorio el voto preferencial. De hecho, en el caso de los municipios, la votación obtenida por candidatos a alcalde electos (158) suma 1.388.299 votos, mientras que la votación obtenida por candidatos a regidor electos (1.164) suma 1.306.990 votos; se demuestra entonces que en los municipios 81.309 electores no votaron por regidor alguno (5.86% de los que votaron por alcaldes electos). En el caso de los distritos municipales, la votación obtenida por candidatos a director electos (235) suma 407.301 votos, mientras que la votación obtenida por candidatos a vocal electos (735) suma 387.206 votos; se demuestra otra vez que en los distritos municipales 20.095 electores no votaron por vocal alguno (4.93% de los que votaron por directores electos). Aunque es casi imperceptible, se puede concluir que, a rasgos generales, en los distritos municipales se vota más por los vocales que por los regidores en los municipios. Desde el punto de vista del voto uninominal, y no desde el punto de vista del voto preferencial, resulta equivalente aseverar que los síndicos o alcaldes son más elegibles respecto a los regidores en municipios que los directores respecto a los vocales en los distritos municipales.

Todo lo escrito anteriormente es de sumo valor para la fabricación de estrategias y campañas electorales exitosas al menor costo posible. Los párrafos previos no tienen otra intención que educar al lector en el arte de ganar elecciones en la República Dominicana. La producción del presente artículo contiene aprendizajes y experiencias transcurridas entre las primarias simultáneas de octubre del 2019 y las elecciones municipales extraordinarias de marzo del 2020. Cada afirmación y cifra se ha escrito con la minuciosidad profesional que merece el lector. Por limitantes editoriales, no se pudo ahondar en otros detalles contemplativos ya sea a través de gráficas o estadísticas, pero se espera siempre que este aporte sea de mucha utilidad para el lector interesado en asesoría política y electoral.

 

Roberto Rivas

Politólogo por la Universidad Central de Venezuela. Consultor político y electoral miembro de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP). Cursante de la Maestría de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU)