El día de hoy, Venezuela y toda la comunidad internacional se estremece ante históricos hechos que remueven la marea política en el país bolivariano. Iniciando con la histórica sublevación de un grupo de elementos militares que se comprometen a la búsqueda perpetua de la libertad en el país, así como el pleno respeto a las órdenes del Legítimo Comandante en Jefe, Presidente (E) Juan Gerardo Antonio Guaidó Márquez​​. Siguiendo con la misión de inteligencia realizada para la liberación de Leopoldo López de su confinamiento político. Ambos hechos detonan el espíritu de libertad que yace en los corazones de cada una de la ciudadanía venezolana y alimenta la esperanza de aquellos escépticos que no confían en los “modos”, “medios” y “propósitos”, dentro de la política.

Hablar de “política venezolana” es hablar de un concepto sumamente satanizado, maniatado y constantemente arrebatado debido a las equívocas decisiones realizadas desde hace veinte años, principalmente por Hugo Chávez, hasta Nicolás Maduro. Estas acciones, poco a poco, comenzaron a despertar ese espíritu de desencanto estatal, justicia social y rebeldía ideológica que se desencadena, hoy por hoy, en una ciudadanía venezolana hambrienta y sedienta de libertad, paz, justicia y retorno de lo que debería ser considerado un pleno respeto al Estado de Derecho.

Lo que hoy podemos considerar una intentona de golpe de Estado, posee diferentes hipótesis que me gustaría alimentar. La primera recae en el hecho que este conflicto no es entre el Gobierno de Nicolás Maduro y el Poder Democrático liderado por Juan Guaidó, sino entre el poder social que posee Diosdado Cabello Rendón (y sus grupos paramilitares) y las fuerzas democráticas regionales que buscan el retorno de una estabilidad republicana, así como el cese al tráfico de estupefacientes. Ciertamente, se conoce a vox populi el hecho que Nicolás Maduro Moros posee severos conflictos con Cabello Rendón y éstos desencadenaron en un aislamiento del primero, para demostrar la hegemonía que posee el segundo a nivel nacional. La segunda hipótesis recae en la comprensión del importante papel que Leopoldo López representa en este escenario, siendo éste el pionero y principal artífice del sentimiento ciudadano de sublevación por la libertad nacional.

Debemos comprender que el camino hacia la libertad es un proceso lento, pero seguro. Ante las diferentes presiones que la comunidad internacional le ejercía a Guaidó Márquez, éste supo movilizar asertivamente sus piezas del ajedrez, para realizar un movimiento sorpresivo en el proceso denominado: “Operación Libertad.” Muchos lo esperaban, pocos los consideraban posible tan pronto…

Ante los agitados comentarios que se generan a lo largo y ancho de las consciencias ciudadanas, debemos tener siempre en consideración que SON y SIEMPRE SERÁN las fuerzas militares los principales actores capaces de realizar acciones verdaderamente trascendentales en favor de uno u otro movimiento autocrático y radical. La acción de la ciudadanía es la de apoyar, proteger y salvaguardar el patrimonio nacional que yace en cada rincón del país, así como sumar fuerzas pacíficas en favor de causas nobles.

Jamás dudemos, pues, de los movimientos que líderes políticos son capaces de realizar en favor de la libertad, justicia y paz.

Jamás dudemos de las causas nobles, justas y patrióticas.

El momento del cese a la usurpación ha iniciado, este proceso irreversible…

¡Es momento de libertad!