Foto: José Cruz/Agência Brasil
04/09/2014- Brasília- DF, Brasil- O presidente do TSE, Dias Toffoli, conclui a assinatura digital e lacração dos sistemas eleitorais que serão usados nas eleições de outubro.

Brasil es el país latinoamericano que cuenta con el mayor grado de tecnificación en sus procesos electorales. Desde la identificación del votante hasta la transmisión de los datos, cada etapa cuenta con alguna injerencia de sistemas tecnológicos. Para analizar con mayor detenimiento cómo es que funciona esta compleja red que desarrolló la Justicia Electoral (JE), nos centraremos en las elecciones municipales que se llevarán a cabo el 15 de noviembre de este año en las que el pueblo brasilero elige prefectos (alcaldes), viceprefectos (vicealcaldes), y vereadores (concejales).

Una de las tantas maneras en las que el sistema electoral brasileño ha automatizado su proceso electoral es con la identificación de los votantes a través del registro biométrico. Desde 2008 que se ha implementado y hoy en día cuenta con el registro de casi 100 millones de votantes, teniendo planeado obtener la totalidad de los votantes para las elecciones presidenciales de 2022. Este método de identificación se emplea en reemplazo del documento de identidad.

Asimismo, los electores tienen que contar con un Título Electoral, el cual le permite presentarse a votar, funcionaría como un “certificado de alta electoral”. El registro del votante puede ser obtenido a través de una aplicación móvil llamada “e-title”. El tipo de información que contiene este registro es la situación del votante, su participación en las elecciones, su justificación electoral en caso de no asistir a votar y su afiliación política, si es que tiene alguna.

En lo que respecta al suministro de los dispositivos a utilizar en las elecciones, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) realiza una selección de las empresas que se encargarían de proveer los equipos de votación. No es menor resaltar que las empresas involucradas en este tipo de licitaciones únicamente proveen las máquinas físicas con las que votar. Por su parte, es el TSE el cual diseña todo el sistema informático de seguridad. Esto muestra que el área técnica de las elecciones no tiene injerencia de empresas u organismos extranjeros, es hecha y diseñada por las propias entidades encargadas de llevar adelante las elecciones en Brasil.

El método de votación es enteramente intermediado por dispositivos electrónicos. Desde 1996 que Brasil emplea la urna electrónica como método de votación. Para el año 2000 el 100% de las urnas contaban con esta tecnología.

La urna electrónica está compuesta por dos terminales: la primera se encuentra en la mesa electoral, en la que el votante se identifica y es autorizado a pasar a la segunda terminal, que se encuentra en la mesa de votación. En esta última se le presenta el dispositivo que cuenta con un teclado numérico y una pantalla. Con el teclado, el votante coloca su número de “registro de votante”, si el votante es identificado a través de su huella dactilar, entonces el sistema automáticamente valida su identidad.

Momentos antes de comenzar la etapa de votación, los dispositivos electrónicos imprimen el número cero, indicando que aún no se depositó ningún voto. Recién entradas las 8 a.m. el programa permite al votante realizar su elección. En la pantalla aparecerán los candidatos, quienes tienen asignados cierto código. El elector deberá escribir el código del candidato de su preferencia, confirmar su elección y proceder a votar a los candidatos del siguiente cargo.

Por último, una vez que los datos de la votación son recibidos por los tribunales electorales, se comienza con el proceso de totalización de los votos. La TSE, en este estadio, además de proveer los datos a cualquier partido o medio de comunicación que los solicite, pone a disposición dos programas, “Divulga” y “DivWeb”, las cuales brindan actualizaciones de los datos electorales en tiempo real.

Tal vez una de las preocupaciones más recurrentes que surgen cuando se habla de aparatos electrónicos tomando mayor protagonismo en elecciones es el tema de la seguridad, las probabilidades de que se pueda cometer un fraude, las capacidades reales de detectarlo, etc. Preocupaciones por ciertos riesgos que, en verdad, también están presentes en procesos electorales que son completamente manuales. Pero, lo cierto es que el sistema electoral brasilero cuenta con lo que se denomina un “ecosistema” de aplicaciones, 90 en total, desarrolladas por el propio TSE, que se encargan, por un lado, de hacer que los sistemas en principio funcionen, y por otro, de brindar distintas barreras de seguridad. Hasta el día de hoy, prácticamente nulas fueron las denuncias por fraudes o por mal funcionamiento de los dispositivos en alguno de los estadíos del proceso electoral. Brasil es un gran caso de estudio por el sorprendente desarrollo que ha logrado en lo que respecta la tecnificación y modernización de las elecciones.