El pasado 10 de octubre se llevaron a cabo las elecciones en Cuba, las cuales los

miembros de de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) ratificaron a Miguel Díaz-Canel como el presidente de la República de Cuba, cargo que asumirá hasta 2023.
Las elecciones fueron tomadas como ilegítimas por la Organización de los Estados Americanos, teniendo en cuenta el acuerdo por la democracia en Cuba elaborado en 1998 en La Habana, el cual no se mostró vigente, ya que el pueblo cubano no se vio representado en las últimas elecciones,según los reportes del portal de noticias CiberCuba.

Por lo cual,se se llevará a cabo el foro por la democracia en Cuba organizado por el

Comité Organizador de la Oposición Cubana y el Exilio, este mismo se llevará a cabo el 25 de octubre en la ciudad estadounidense de Miami, con el propósito de hablar de la ilegitimidad del nuevo gobierno cubano.
En el mismo, asistirá el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, el mismo que acusó al gobierno cubano de ser culpables de las crisis en latinoamérica, en estas palabras: ​“las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social”.​

Además del Secretario General de la OEA, tambien asistira el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro​ y el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, según la agencia EFE.

Lo planteado anteriormente presenta una dicotomía interna, donde ambos actores internacionales presentan cierta sesgacion o subjetividad dentro de los temas llevados a colación dentro de este artículo

En primer lugar, las acusaciones del Secretario General de la OEA va en contra de los principios y funciones de dicha organización planteadas en la carta orgánica de la misma, más específicamente.en el Art.3 punto e, donde dice: ​“ Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Con sujeción a lo arriba dispuesto, los Estados americanos cooperarán ampliamente entre sí y con independencia de la naturaleza de sus sistemas políticos, económicos y sociales”, l​o cual deja en evidencia su cierta subjetividad ante el tema, ya que las acusaciones no están respaldadas por ningún tipo de evidencia factible.

Por otro lado, el gobierno cubano ha dejado entrever las fallas de su órgano representativo, es decir, la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), la cual ha dejado de lado el acuerdo por la democracia cubana, donde están de forma expresa los derechos y deberes cívicos del pueblo cubano. En el cual establece en su primer punto “​garantizar la participación del pueblo en las decisiones de la nación, a través del ejercicio del sufragio universal directo y secreto para elegir a sus representantes y el derecho a postularse para cargos públicos”.
En conclusión, tanto la OEA como el gobierno de Cuba han dejado ver el través de sus intereses propios con cierta inclinación a su subjetividad.
Entonces, ¿Cuba necesita un cambio de sistema o en el sistema? y la OEA ¿necesita cambio de funcionarios o de propósitos y fines?
Teniendo en cuenta la longevidad del gobierno cubano, representado mediante un estado socialista de partido único, se vería necesario un cambio en el sistema político del pueblo cubano, donde se vean representadas todas las voluntades de sus habitantes. Para tener en cuenta que es lo que quiere el pueblo y como quiere seguir y conseguir su progreso.
Por otra parte, la Organización de los Estados Americanos, no solo necesita la designación de funcionarios más idóneos para la representatividad de este actor internacional con gran peso, sino también un ajuste en su carta orgánica, donde se muestren principios y propósitos más realistas, siempre y cuando se respete en principio de no injerencia en los asuntos internos de los estados.