Venezuela está atravesando un momento decisivo para su futuro. La crisis económica, social y política abrió el debate en la comunidad internacional sobre una posible intervención militar. Sin embargo, no están teniendo en cuenta que a nivel regional ya hay una invasión militar, perpetrada por las fuerzas armadas y de seguridad cubanas. Este suceso comenzó hace 20 años y continua hoy en día. 

Hugo Chávez: el salvavidas de los hermanos Castro 

La caída de la URSS junto con el fin de la Guerra Fría es para el gobierno de Fidel Castro un momento bisagra. Hasta ese entonces había logrado sacar ventaja de su posición estratégica obteniendo de su par soviético grandes beneficios económicos que le permitían perpetrarse en el poder. Cuando cambia la escena internacional, pasando de un mundo bipolar a uno unipolar liderado por EEUU, Cuba pierde a su gran aliado y el régimen castrista se ve debilitado. Ante esta situación, debe encontrar un nuevo socio para solventar su economía o, de lo contrario, abandonar el régimen totalitarista e ir en busca de capitales extranjeros.   

En Venezuela, paralelamente, Hugo Chávez busca llegar al poder. Por esos años el sistema político venezolano se basaba en el Pacto de Puntofijo, un acuerdo de gobernabilidad entre los partidos políticos AD, Copei y URD que permitió la estabilización del sistema democrático luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez en 1958. A principios de la década de 1980, Chávez, desencantado con este sistema, funda el clandestino Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200) y, en 1992 lo lidera en un fallido golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Es encarcelado hasta 1996, año en que el entonces presidente de Venezuela Rafael Caldera le concede un indulto. A pesar de este contratiempo, su sed de poder sigue intacta. Funda el partido político Movimiento Quinta República, con el cual buscará llegar a la presidencia en los comicios de 1998. Sus políticas están alineadas con las del líder cubano y ve a Fidel Castro como su mentor político.

Estos dos líderes se encuentran en un momento crucial de su carrera política y ven en el otro a la posibilidad de lograr sus objetivos. Es por esto que una alianza entre ambos Estados es el camino evidente. Es así que dan comienzo a su proyecto político revolucionario y de cooperación. El ascenso de Hugo Chávez al poder en febrero de 1999 significó un salto cualitativo y cuantitativo en las relaciones entre Cuba y Venezuela. Para el año 2000, Venezuela se había convertido en el principal socio comercial de la isla con un intercambio comercial de 912 millones de pesos, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONE). Las simbiosis es tal que en 2007 el mandatario venezolano manifestó que Cuba y Venezuela son “una sola nación” agregando “en el fondo somos un solo gobierno”.

Con lo expuesto está claro que la alianza política, social y económica es absoluta. Estos tres aspectos de la relación Cuba-Venezuela fueron tratados de manera exhaustiva tanto por medios de comunicación, como por analistas políticos, académicos, economistas, entre otros. No obstante, la infiltración militar cubana en Venezuela sigue siendo una vertiente poco analizada y que merece particular atención considerando el panorama actual de la zona.

Una paulatina inserción 

La primera infiltración de agentes cubanos en Venezuela tuvo lugar en 1997, cuando 29 agentes encubiertos se asentaron en la isla Margarita para asesorar a Hugo Chávez en su campaña electoral de 1998 en materia de inteligencia, seguridad e información. 

A partir del 2002, la presencia cubana en el país es permanente. Ese año un grupo compuesto por no más de 10 personas llegó a Caracas con el fin de reforzar la seguridad del ya presidente Hugo Chávez, además recibieron un grado mayor de autoridad en comparación a sus pares venezolanos. Poco a poco se fueron infiltrando en los distintos sectores hasta tomar el control casi total. 

Los militares cubanos comienzan a llegar después de 2007. Su inserción fue escalando hasta llegar a formar parte del Ministerio de Defensa, el cual cuenta con un General cubano como asesor permanente. Asimismo, en 2009 lograron introducirse en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas con la creación del GRUCE, Grupo de Cooperación y Enlace de la Fuerza Armada Revolucionaria Cubana. El vicealmirante Pedro Miguel Pérez Rodríguez, ex comandante de la Infantería de la Marina venezolana, en una entrevista brindada a El Estimulo dijo que “ha habido un proceso sistemático de aniquilación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”. También declaró que “poco a poco están trabajando en la cubanización del sistema militar venezolano, transformándolo en un modelo basado en la guerrilla…bastante diferente a la doctrina militar de nuestro país”.  

Con respecto al GRUCE, la diputada de la Asamblea Nacional María Corina Machado denunció ante esta institución la “existencia del Grupo de cooperación y enlace de las Fuerzas Armada Revolucionaria Cubana, que está operando y dando instrucciones ilegalmente, inconstitucionalmente en nuestra Fuerza Armada Nacional. Dicho comando está dirigido por en General de división Hermio Hernández Rodríguez, de la Fuerza Armada Revolucionaria Cubana, y ha intervenido es decisiones absolutamente estratégicas para la seguridad y defensa de nuestro país. Comenzando por la modificación de la estrategia de defensa para obligar a instaurar la noción de la guerra popular prolongada, doctrina que es completamente ajena a nuestras fuerzas armadas.”

La penetración es tan profunda que los agentes cubanos crearon un Ministerio de Interior autónomo dentro de la República Bolivariana de Venezuela. Manejan los registros de los ciudadanos venezolanos: sus cedulas de identidad y sus pasaportes, también conocen con lujo de detalles sus transacciones, qué propiedades poseen, etc. Además, se encuentran presentes en los puntos de entrada al país, como puertos y aeropuertos. Con respecto a estos últimos, en el aeropuerto internacional Simón Bolívar incluso poseen una zona bajo control militar exclusiva para ciudadanos cubanos, en la cual tienen total autonomía y no se realizan chequeos migratorios por parte de las autoridades venezolanas. 

En la actualidad se estima que miles de ciudadanos cubanos trabajan y controlan la Administración Pública venezolana. Las áreas abarcadas van desde la presidencia, ministerios y cooperantes culturales, hasta la seguridad, inteligencia y las Fuerzas Armadas. Según las últimas cifras oficiales, que datan del 2012, había 44.804 cooperantes cubanos en Venezuela. Además, un gran porcentaje forma parte de las milicias. En 2007, Juan José Rabilero, por entonces jefe de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), desveló que tienen en Venezuela “más de 30.000 cederristas cubanos de los 8,6 millones de miembros que tiene la organización”. 

Una mirada desde adentro: testimonio del General Antonio Rivero

Antonio Rivero sirvió durante 6 años como Director de Protección Civil, puesto que le permitió viajar tres veces a Cuba y mantener una relación profesional con el General cubano Ramón Pardo Guerra. Si bien en un principio colaboro con el Gobierno de Hugo Chávez, poco a poco se fue distanciando al ver el rumbo socialista que tomaba este régimen. Este paulatino alejamiento culminó cuando, al asistir a un curso de ingeniería militar, pudo ver con claridad la injerencia del gobierno cubano en asuntos militares y estratégicos venezolanos. 

En 2009 presentó su renuncia a la Fuerza Armada y, en 2010, denunció la intervención cubana de la FANB. En abril de 2013 fue acusado de participar en el plan para desestabilizar al Gobierno de Maduro, días mas tarde fue detenido por la SEBIN hasta mayo de ese año, cuando obtuvo la libertad condicional. Desde entonces reside bajo asilo político en Miami y radicó varias denuncias a lo largo de los últimos 10 años contra la irregular penetración de militares cubanos dentro de la Fuerzas Armadas venezolanas. 

Rivero estima que en Venezuela en la actualidad hay más de 100.000 cubanos. Afirma que 5.600 trabajan en seguridad, inteligencia, contra inteligencia y defensa. Además, entre ellos 3.700 son funcionarios de su servicio de inteligencia, el G2. Las cifras son alarmantes. 

Al haber formado parte de la FANB durante tantos años, conoce el funcionamiento interno y vio como se llevó a cabo el plan de Cuba. Una vez retirado y exiliado, cuenta con el apoyo de colaboradores de distintas guarniciones a lo largo y ancho del país. Son ellos quienes le proveen información acerca de las clausulas secretas de los acuerdos militares, imágenes y videos de cumbres entre comandantes de alto rango de ambos Estados, entre otros. En esto se basa su última denuncia, hecha pública a través de un video difundido por el Diario Las Américas, en el cual muestra un documento que describe un “plan de entrenamiento para situaciones excepcionales” dirigido a militares cubanos en Venezuela. Declaró que “hay una intervención, hay una injerencia, una invasión, hay una violación flagrante permanente de nuestro sistema de seguridad y defensa en la cual opera una fuerza militar extranjera que mantiene sometida nuestra soberanía de Estado”. 

Conclusión

Cuba opera en Venezuela como si fuese su colonia. Su misión militar en el país está constituida por fuerzas que se enfocan en dos aspectos. El primer objetivo es controlar, desde las sombras, las principales instituciones. El segundo consiste en controlar las posibles amenazas hacia el gobierno de turno. Mantener en el poder a Hugo Chávez, primero, y a Nicolas Maduro luego, es uno de los principales intereses del régimen castrista, ya que, de ellos depende su estabilidad política y económica. 

Después de meses de tensión y descontento, la oposición venezolana comienza a ganar terreno. Sin embargo, el camino es largo y todavía no se descarta por completo una posible intervención militar. EE. UU. es el principal impulsor de esta medida, pero la comunidad internacional pone el foco del debate en la pérdida de soberanía por parte de Venezuela si se lleva a cabo. Con lo expuesto a lo largo de este artículo, es indiscutible que dicha soberanía ya se encuentra comprometida por el estatus de colonia que le dio Cuba hace ya 20 años.