Este 31 de julio el programa DemoAmlat de Transparencia Electoral celebró el webinar “Lecciones y desafíos del feminismo en América Latina”.

Para ello contamos con la participación de Josefina Mendoza, Diputada Nacional de la República Argentina; Azahalea Solís, representante del Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua; Gisela Kozak, narradora, ensayista, profesora universitaria y activista venezolana; y Paola Rojas Gálvez, Bachiller de Derecho de la Universidad de San Martín de Porres y miembro del Instituto Político para la Libertad Perú (IPL).

La charla fue moderada por Valentina Cuevas, Coordinadora del Observatorio Legislativo de Cuba (OLC), en la misma se abordaron los aspectos más relevantes del feminismo en la región. Puedes encontrar el video completo de este webinar en nuestro canal de Youtube, haciendo click aquí.

 

La primera exposición estuvo a cargo de Azahalea Solís, de Nicaragua, quien comenzó relatando que en el año 1998 Nicaragua fue el escenario de una denuncia por abuso y acoso sexual que incriminaba al actual Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien en ese entonces se desempeñaba como Diputado. La denuncia llevada adelante por su hijastra, Zoilamérica Narváez, contó con el apoyo del Movimiento Autónomo de Mujeres del que Azahalea es parte. Más allá de que este hecho se haya visibilizado, contrariamente a lo que uno creería, la imagen de Ortega continuó creciendo. “Hemos dicho que es una vergüenza que Nicaragua tenga de presidente a una persona acusada de abuso sexual en una niña de 13 años” declaró.

También manifestó la necesidad de alcanzar un sistema democrático para poder avanzar en materia de género, “no es posible en la situación en la que estamos, en la que no hay posibilidades de hacer ni siquiera una manifestación” dijo refiriéndose a la situación actual del gobierno en Nicaragua. En el país desde hace un largo tiempo están prohibidas las manifestaciones. Vale aclarar que esta prohibición nada tiene que ver con  las medidas adoptadas por la pandemia en otros territorios de la región. 

De allí las dificultades a las que el feminismo debe hacer frente para participar en las cuestiones políticas hacia esa transición democrática. “El feminismo en una dictadura es una posición de muchísimo riesgo para la integridad personal, para la libertad” agregó sobre los peligros a los que están expuestas aquellas mujeres que reivindican el feminismo. La expositora recordó que muchas jóvenes que participaron en protestas durante el 2018 sufrieron secuestros y violaciones por parte de autoridades del Frente Sandinista. 

En la investigación realizada en el año 2015 por el Centro de Derechos Constitucionales, “Sin república y sin ciudadanía” profundiza sobre la participación política de las mujeres y se plantea la necesidad imperiosa de constituir un estado de derecho. En este sentido Azahalea aclaró que “el hecho de que exista una presencia numérica grande de mujeres, no garantiza para nada los derechos humanos de las mujeres y la prueba está en que la persona con más poder en Nicaragua es una mujer que es la esposa de Ortega y eso no ha significado para nada adelantos en los derechos de las mujeres”. 

Por último, condenó que “en Nicaragua se desmontaron los programas de protección de mujeres, que eran muy buenos, y se dejaron en manos del Frente Sandinista” lejos de beneficiar a la defensa de la mujer, la situación se ha visto cada vez más vulnerada.  

 

Retomando lo expuesto por Azahalea en vista a las semejanzas entre ambos procesos, Gisela Kozak, de Venezuela, hizo un breve recorrido por la historia reciente del movimiento feminista en la región. “En las dictaduras de la región como Nicaragua y Venezuela, se han impuesto narrativas patriarcales, verticales, con gran predominancia del sector militar” aseguró, dejando en claro que “el militarismo siempre es patriarcal, aunque el liderazgo lo ejerza una mujer, porque el militarismo es supeditar la vida civil a la fuerza.”

Hizo hincapié en la necesidad de dejar de lado diferentes corrientes ideológicas, remarcando que “el feminismo no es una causa exclusivamente de opciones radicales de izquierda”. Puso de ejemplo los informes de Michelle Bachelet, una mujer de izquierda democrática que, en sus propias palabras: “pudo ganarle a las enemistades de toda la izquierda ciega en América Latina.”  

Además de la narrativa militarista y la necesidad de integrar a diversos espacios en el feminismo, analizó la influencia que han tenido en la política algunos sectores religiosos: “En la región se ha mezclado la política y la religión. Los sectores evangélicos han acompañado a los regímenes de Venezuela y Nicaragua”. Señaló que esto significa un importante problema para la lucha de las mujeres por sus derechos. 

Finalmente resaltó que existe una vinculación clara entre el feminismo y la democracia: “Los mayores éxitos del feminismo están en los países con democracias liberales con Estado de Derecho, como en los países escandinavos (…) las feministas tenemos que quitarnos el prejuicio de que es un movimiento de izquierda, así como dejar de lado las perspectivas identitarias.”

 

Por su parte, la diputada argentina Josefina Mendoza, continuó con lo planteado por Kozak: “lo primero de lo que tenemos que hablar para avanzar de manera transversal e integral, es de democracia, y llamar a las cosas por su nombre (…) El feminismo puede tener un montón de variantes, pero debe coincidir en que es una búsqueda por la igualdad.”

Entre las desigualdades a las que hacen frente las mujeres constantemente, planteó las consecuencias asimétricas que tendrá la cuarentena y demás medidas tomadas por el coronavirus: “el impacto socioeconómico que tiene y va a tener la cuarentena afectará más a las mujeres”, sin dejar de lado que persiste la falta de datos oficiales de femicidios violencia contra la mujer. 

Es por esto que reclamó fundamentalmente que exista mayor presencia real de las mujeres en los espacios de decisión, ya que “las mujeres somos más del 50% de la población y por lo tanto debemos tener una representación proporcional en el ámbito político” y hasta el dia de hoy se sigue luchando por desigualdades como la brecha salarial.

Respecto al cupo femenino en Argentina, donde la Ley 24712 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política fue sancionada en 2017 y puesta en práctica recientemente en las últimas elecciones del año 2019, destacó que aunque se haya cumplido con las reglas establecidas en el armado de las listas, “aun así en el Congreso no hemos logrado la paridad (..) porque las mujeres no estamos encabezando las listas, las encabezan los hombres, las arman los hombres, las campañas políticas las arman los hombres, los recursos los manejan los hombres”.

Para concluir sostuvo que aunque existe una numerosa cantidad de mujeres participando en política, es necesario que estas sean parte de la toma de decisiones.

 

En concordancia con el las expositoras anteriores, Paola Rojas Gálvez (Perú) en su exposición planteó la interrogante de si es posible el feminismo sin democracia, postulando cierta ambigüedad en el caso peruano durante el gobierno de Alberto Fujimori, donde las mujeres se hicieron de una amplia cantidad de derechos como la creación del Ministerio de la Mujer y la cuota de género.  

Principalmente destacó que “no podemos hablar simplemente de un feminismo, sino de diversos feminismos” ya que el feminismo no puede pertenecer en sí mismo sólo a una u otra corriente ideológica. Y citando a la feminista Sonia Álvarez apuntó que “los feminismos se orientan de lo posible a lo deseable” argumentando que los cambios en la legislación debían acompañarse de cambios en la sociedad. 

Lamentó que cuando las mujeres logran llegar a espacios de representación política “las temáticas que terminan abordando están más vinculadas a la familia, pero es difícil verlas en las comisiones de defensa o presupuesto” demostrando que aunque las mujeres alcancen el poder quedan relegadas. 

Así como el avance de la mujer en los ámbitos de toma de decisiones se ve afectado por una división que asume la existencia de temas que atañen a la mujer, como la familia, ponderó que si bien “en el Perú estamos teniendo un avance del feminismo en lo normativo, seguimos viendo que son las más afectadas, más en el contexto de la pandemia”.

Otro tema del que se hizo mención tiene que ver con la estigma en la que se sumergió al término feminismo, suplantado por lo que conocemos por “igualdad de género” para escapar de cualquier vinculación con una corriente política. Paola concluyó que “es necesario tener un consenso en que simplemente la etiqueta feminista tenga una especie de distintas vertientes (…) que en esencia busca la igualdad de género”.

Por último, expresó “particularmente creo que el movimiento feminista no es exclusivamente de mujeres. Porque como sabemos, una sociedad machista afecta principalmente a la mujer, también afecta al hombre de distintas maneras (…) el feminismo no es una historia lineal, es un proceso de permanente transformación”. 

 

Demo Amlat agradece una vez más a las expositoras que fueron parte de este webinar, que se inscribe en el conjunto de iniciativas que promueve esta iniciativa con el objetivo de fomentar espacios de discusión de temas transversales en la región.