Luego de las elecciones generales en primera vuelta llevadas a cabo en Ecuador en febrero de 2021, la presidente del Consejo Nacional Electoral responde sobre el exitoso, ordenado y transparente desarrollo del proceso en medio de la crisis sanitaria y los avances alcanzados en materia de igualdad de derechos, asignación de escaños, obligatoriedad de los debates electorales, la creación del registro electoral pasivo, mecanismos de control del financiamiento de las campañas y tipificación de la violencia política de género, así como también de futuros desafíos por encarar.

 

¿Qué balance hace de la primera vuelta? ¿Qué aspectos considera que fueron los más positivos y cuáles los aspectos que se deben reforzar?

Ecuador fue el primer país de la región en realizar elecciones generales en 2021 en el contexto de la pandemia de COVID-19. Comicios, además, en que la observación electoral rompió todas las expectativas con la participación directa de 263 observadores internacionales de más de 40 misiones independientes quienes han resaltado la transparencia de las elecciones, su desarrollo pacífico, así como el adecuado desempeño técnico de los sistemas operativos y de información implementados por el Consejo Nacional Electoral.

Un aspecto muy relevante de la primera vuelta fue que la pandemia no provocó importantes niveles de ausentismo. Por el contrario, la participación cívica y pacífica de la ciudadanía alcanzó el 81% manteniéndose dentro del porcentaje histórico de las elecciones sin pandemia.

Considero que el trabajo conjunto con otras instituciones y la implementación de un Protocolo de Bioseguridad para la Protección y Prevención de la Transmisión de Covid-19 fue fundamental para garantizar que la ciudadanía acudiera de manera segura a las urnas.

 

Hacer elecciones bajo una pandemia es muy complejo. Sin embargo, las elecciones deben hacerse. Desde la perspectiva de bioseguridad, ¿qué balance hace de la aplicación de las medidas tomadas? ¿Considera que las elecciones fueron seguras?

Los niveles de participación de la ciudadanía demuestran que las elecciones fueron seguras; sumado a ello, no existe ninguna evidencia, reportes, ni pronunciamientos oficiales de las autoridades sanitarias de Ecuador, ni tampoco de las misiones de observación electoral sobre personas contagiadas durante la jornada de votación del pasado 7 de febrero. Más del 97% de las ciudadanas y ciudadanos que se acercaron a las urnas no reportaron ningún síntoma relacionado con Covid-19.

 

La polarización política tensa la gobernanza electoral. ¿En cuánto cree que esta afectó la implementación del proceso electoral en Ecuador?

La polarización incentiva la desinformación y la violencia política como herramientas de desprestigio de las instituciones y especialmente de la autoridad electoral, que en el caso de Ecuador tuvo que organizar las Elecciones Generales 2021 en un contexto inédito, marcado tanto por la influencia de la pandemia de Covid-19 como por la implementación de las últimas reformas a la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, Código de la Democracia.

Estos cambios establecieron -entre otras cosas- la modificación del sistema de votación de listas abiertas a listas cerradas, un nuevo método de asignación de escaños, la obligatoriedad de los debates electorales, la creación del registro electoral pasivo, nuevos mecanismos de control del financiamiento de las campañas electorales y la tipificación de la violencia política de género. Definió también que las organizaciones políticas coloquen un porcentaje mínimo de mujeres como cabezas de sus listas de candidatos hasta alcanzar progresivamente el 50% en futuros comicios.

En este contexto, el Consejo Nacional Electoral ha actuado apegado a la Constitución y el Código de la Democracia gestionando la realización de seis Consejos Consultivos con los partidos y movimientos políticos legalmente inscritos y muchas de sus observaciones fueron acogidas e implementadas en la primera vuelta del 7 de febrero especialmente las relacionadas con el tema de bioseguridad.

 

La Observación Electoral ha consolidado mucho a la institucionalidad democrática. Ecuador es un país con un fuerte compromiso con esta herramienta. ¿Qué tan importante usted la considera? ¿Es posible fortalecerla aún más?

La transparencia es uno de los ejes fundacionales y transversales de mi gestión al frente del Consejo Nacional Electoral. Por tal motivo, convocamos a distintas organizaciones nacionales e internacionales para que nos ayuden como observadores del proceso de Elecciones Generales 2021 y tuvimos una acogida sin precedentes para un contexto de pandemia.

En la primera vuelta participaron 263 observadores internacionales, entre los que se incluyeron personalidades de 43 misiones independientes y de 194 misiones electorales conducidas e invitadas. Entre ellas, la de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (UNIORE), y la Unión Europea, que regresó al país luego de más de diez años de ausencia.

La participación de estos organismos de primer nivel se concretó en el marco del Convenio de Apoyo al Ciclo Electoral en Ecuador 2020-2022 suscripto a finales de 2019, por el CNE con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Unión Europea, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Gobierno de Suiza.

La firma de este instrumento ratificó la confianza de la comunidad internacional en el sistema democrático del Ecuador y del CNE.

 

Como mujer e indígena al frente del CNE en este contexto tan tensionante, ¿qué reflexiones hace acerca de la realidad política electoral de la mujer y de las comunidades indígenas?

La equidad de género es una lucha que en el Ecuador viene desde los años 90 y que se concretó en ese entonces con la denominada Ley de Cuotas que promovió la implementación de los principios de alternabilidad y secuencialidad en la lista de candidatos a las diferentes dignidades de elección popular, pero no es sino hasta el año 2020 donde esta propuesta se concreta en una reforma integral y transversal al Código de la Democracia que establece que el porcentaje de mujeres que encabezarán las listas pluripersonales en 2021, será del 15 %; en 2023, del 30 %; y, el 2025 llegaría al 50 %, en tanto que la obligatoriedad de la paridad en binomios se cumplirá desde 2025, así como por primera vez en la historia sanciona y tipifica a la violencia política de género.

Este proceso electoral nos ha dejado gratas lecciones como el hecho de que, de 16 binomios inscriptos para los comicios, 9 tuvieron a una mujer como candidata vicepresidencial, así como una candidata a la Presidencia de la República.

En el caso de las listas para asambleístas nacionales, de los 255 candidatos inscriptos, 123 fueron candidatas mujeres. Es decir, el nivel de participación femenina en esta dignidad fue del 48,24 %. Para asambleístas provinciales, por circunscripción y del exterior 901 mujeres participaron, de un total de 1901 candidatos, alcanzando el 47,40%. Un fenómeno similar ocurrió para el Parlamento Andino, donde de 75 candidatos para ocupar este espacio, 43 fueron mujeres, llegando al 57,33 %. Como autoridad electoral hemos dado un importante paso para la consolidación de la equidad de género, pero está claro que todavía queda mucho por hacer. Creo que uno de los mecanismos más idóneos para combatir y erradicar la violencia de género es generar las condiciones para incentivar la participación política de las mujeres, independientemente de si son mestizas o indígenas.

 

El resultado cerrado de la primera vuelta exacerbó el perfil crítico de los candidatos y partidos. ¿Cree que han sido justas las críticas? ¿Cree que ha sido correcta la respuesta de la autoridad electoral?

Como mencioné anteriormente, nosotros creemos y practicamos la transparencia. El anuncio de los resultados del conteo rápido que hicimos la noche del 7 de febrero justamente se enmarcó en ese principio que lo que busca es que todas las ecuatorianas y ecuatorianos, sin excepción, tengan acceso a información oficial de los resultados electorales. En esa línea, diversificamos las plataformas de difusión de la información para que la ciudadanía tuviera acceso en tiempo real a los resultados electorales. En las elecciones seccionales de 2019 justamente criticaron al CNE sin fundamento debido a un supuesto apagón informático que nunca ocurrió y lo que pasó es que colapsó el sitio web. Por ello, para los comicios de 2021 decidimos diversificar las plataformas de difusión que funcionaron perfectamente, hecho del que dieron fe tanto los observadores internacionales, los sujetos políticos y la opinión pública.

 

¿Cómo imagina que concluirá el proceso electoral del Ecuador de este 11 de abril? ¿La ciudadanía tendrá resultados confiables?

Estamos haciendo todos los esfuerzos humanos y técnicos para garantizar el desarrollo normal de la segunda vuelta del próximo 11 de abril. Coordinamos acciones con las otras autoridades. Acabamos de hacer un recorrido por 5 de las 24 provincias del país que han sido afectadas por la época invernal para tomar medidas de prevención ante posibles cambios de los recintos electorales por esta circunstancia. También aprobamos para la primera vuelta y ratificamos para la segunda, dos protocolos fundamentales como son el de realización de campañas electorales en tiempos de pandemia y el de prevención de Covid-19 para el día de las elecciones.

En cuanto a los resultados electorales, como CNE decidimos no realizar el conteo rápido para la segunda vuelta y esperar el escrutinio oficial de resultados como un mecanismo para dar certezas a los ecuatorianos. No obstante, esto no excluye que las empresas acreditadas para realizar encuestas a boca de urna lo puedan hacer, pero aclarando que se tratan de resultados no oficiales.

 

Desde su experiencia, ¿cómo imagina la reforma electoral que necesita el Ecuador?

Como ustedes conocen, la Constitución del Ecuador es una Constitución garantista y establece que los derechos de participación son vitales para el ejercicio pleno de la democracia. Sin embargo, algunos sectores de opinión se han pronunciado en el sentido de que no debería haber tantas organizaciones políticas ni candidatos, por ejemplo. Creo que ese debería ser un tema de discusión para la próxima Asamblea Nacional que tomará posesión este próximo 14 de mayo. Tomemos en cuenta que el Ecuador es un país de 17 millones de habitantes y 13 millones de electores y para estos comicios se inscribieron 16 binomios; es decir, caso 1 binomio por cada millón de habitantes. ¿Si eso es bueno o malo? No lo sé, simplemente es el dato de la realidad sobre el que habría que explorar un poco más especialmente desde enfoques más cualitativos que aborden la problemática de la cultura política y no solo del diseño institucional.

 

¿Considera que la tecnología tendría un lugar destacado en esta reforma del futuro? De ser así, ¿qué tipo de tecnología y para qué?

Llevar las herramientas tecnológicas al campo de la política es un tema complejo que creo pasa por la confianza que estas generen en la ciudadanía y los sujetos políticos. Un ejemplo de esto fue justamente un debate que tuvimos en los Consejos Consultivos con las organizaciones políticas donde mayoritariamente descartaron implementar el voto telemático para las elecciones de febrero pasado. Sin embargo, considero pertinente que debido tanto a la brecha de acceso como de uso de internet en Ecuador es necesario impulsar la conectividad sobre todo ante esta nueva realidad impuesta por la pandemia. La tecnología también puede servir para difundir los resultados como ya sucedió en estas elecciones y con gran éxito. Son reformas necesarias, pero considero que tomará tiempo llevarlas a la práctica.

 

En la semana previa a la elección, ¿qué mensaje le daría a la ciudadanía, a los candidatos y a la comunidad internacional?

Como presidente del CNE reitero el llamado a los candidatos, a sus organizaciones políticas y alianzas a llevar una campaña electoral de propuestas argumentadas y respeto mutuo para beneficio de la ciudadanía. Asimismo, reiterar que el Consejo Nacional Electoral actúa regido por la transparencia y el respeto a la Constitución, la ley y los reglamentos.

Invitamos a las organizaciones internacionales a venir al Ecuador para observar el desarrollo de la segunda vuelta del 11 de abril. Esperamos contar con la asistencia técnica y la activa participación de los observadores.

 

Diana Atamaint

Nació el 12 de mayo de 1972 en Sucúa, provincia de Morona Santiago. Es una política ecuatoriana y la primera integrante del pueblo shuar en ser legisladora. Actualmente es presidenta del Consejo Nacional Electoral. Magister en políticas públicas en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales