Uruguay exhibe un proceso electoral con fortaleza institucional, respeto por la alternancia en el poder y continuidad de las formas de la democracia que se eeva como ejemplo en la región.

Para la edición de diciembre de la revista #DDA, Desafíos de la Democracia en América latina, se le hizo una entrevista a Federico Irazabal, quien es sociólogo, consultor en comunicación política especialista en temas de opinión publica, sistemas electorales y planificación de campañas. Responsable del Área de Investigación Cuantitativa de CIM & Asociados; fue docente universitario en Metodología de la Investigació, Investigación de Mercados, y Comportamiento del Consumidor  en la Universidad Católica del Uruguay en los años 2009-2017. Integró equipos de campaña y participó de procesos de capacitación a dirigentes políticos en Uruguay, Chile, Panamá, México y Bolivia. Actualmente es consultor del Programa Partidos Políticos y Democracia de la Konrad Adenauer Stiftung (KAS).

A continuación la entrevista completa:

¿Cuáles son las causas políticas más relevantes que han posibilitado una alternancia en Uruguay?

 Las causas políticas que han posibilitado la alternancia en Uruguay básicamente se refieren a un cierto agotamiento del Frente Amplio al frente del gobierno, luego de tres períodos con relativo éxito en lo económico. Creo que no se ha mostrado muy capaz de resolver algunos temas que hoy están entre las principales preocupaciones de la ciudadanía. Uno de ellos es el de la seguridad, el otro es el del empleo, y el último es el de la educación. Esos han sido los tres ejes que han volcado la balanza a favor de la coalición opositora. También hay que decir que esa alternancia se debe a la solidez del sistema de partidos. Es decir que la oposición ha demostrado ser un actor válido y de referencia para que aquellos que optaron por un cambio en este periodo electoral lo hicieran a través de partidos institucionalizados y no apostando a fórmulas mágicas o experimentos como se ha dado en otros países de la región.

 

¿Cómo imagina el futuro del Frente Amplio luego de la derrota? ¿Desde el punto de vista interno podría haber fisuras? ¿O divisiones? ¿Cómo los imagina en el rol de oposición legislativa?

El Frente va a procesar esto, no es nuevo el rol opositor del Frente Amplio, de hecho, lo ha ejercido buena parte de su historia. Si va a ser excepcional porque va a ser la primera vez que el Frente vuelve a ser oposición después de haber gobernado por tres períodos consecutivos. Pero viene procesando ya desde esta última campaña electoral un proceso interesante de renovación, de recambio de las principales figuras a las que la biología les ha marcado un poco el retiro. Tal vez por cuestiones de edad muchos de ellos debieron haberse retirado antes. Pero esta fue sin duda la última elección con Danilo Astori, con José Mujica, al frente de sus sectores. Por supuesto el presidente Vázquez también por un motivo cronológico y otro más lamentable que tiene que ver con su salud. De alguna manera esto marca la irrupción de nuevas figuras que van a hacer el recambio generacional. Me refiero a Daniel Martínez, Mario Vergara, Oscar Andrade, Carolina Cosse, Yamando Orsi. Esos son las principales dirigentes que aparecen perfilados para liderar en este caso la oposición frenteampista al gobierno de la coalición. No parece haber grandes divisiones. El Frente es un partido que si bien está conformado por una diversidad de actores ha sido muy disciplinado a lo largo de toda la historia y creo que una vez pasada la euforia de la derrota electoral y de los pases de factura que se dieron durante la campaña va a encauzar directamente el proceso. El rol de oposición lo veo como ha sido siempre, una oposición leal, constructiva. No creo que se aventure en una oposición muy crítica, muy fuerte, si bien va a ser firme. Si tienen una disminución muy importante en su bancada. No tienen tampoco actores dentro del sistema político con las posibilidades de intentar una coalición opositora. Es decir, el Frente se cerró demasiado en este proceso electoral, cerró los puentes de unión con el resto de los partidos, que rápidamente se aglutinaron en torno a la figura de Lacalle Pou para constituir esta coalición multicolor. Solamente uno de los partidos que va a tener representación parlamentaria el Peri, que tiene un solo diputado, no adhirió a la coalición y por tanto podría ser un eventual socio del Frente Amplio. Veo difícil que durante el primer periodo el Frente logre captar apoyo de partidos que hoy integran la coalición. Veremos luego que la coalición tenga un tiempo, tenga su desgaste qué es lo que sucede.

 

¿Cómo describiría a Luis Lacalle Pou?

Luis Lacalle Pou es un líder que ha atravesado un muy interesante proceso de reafirmación, de mejora. Es un candidato y una figura absolutamente distinta de aquel que irrumpió en el año 2014 y sorprendió ganando la interna del partido nacional y siendo proclamado candidato único del partido. Ha demostrado una gran capacidad de aprendizaje, ha demostrado una gran capacidad de diálogo, de unidad y de liderazgo. Por lo tanto, está en una muy buena posición para encarar el gobierno. Creo que es un político que además tiene una capacidad de escucha muy importante, y es, a pesar de tener altos niveles de antipatía en la opinión pública, es un político que se desenvuelve muy bien en terreno, en el mano a mano con la gente es un individuo que explota muy bien esa habilidad, ese carisma que tiene en cierta forma. Así que es una figura para prestarle mucha atención.

 

¿Hay posibilidad de una suerte de Frente Amplio en la unión del partido Nacional con el Colorado y otros? ¿Es viable una nueva coalición de gobierno más allá de la electoral?

Jorge Batlle siempre planteaba la necesidad de que el partido colorado y el partido nacional se unieran a futuro y que eso iba a terminar en la consolidación de un solo partido. Personalmente lo veo muy difícil. Veo muy difícil la unificación de esos partidos en un nuevo producto. Ya ha pasado hasta con el partido colorado en sus peores desempeños electorales y el partido nacional en sus peores desempeños electorales que se mantuvieron en su identidad. El secreto es la persistencia de estos partidos a lo largo de la historia. Son partidos que tienen más de ciento ochenta años. Por tanto, es muy difícil, incluso por procesos que han atravesado de rivalidades, muchos de ellos a través de guerras civiles, que renuncien a su identidad. Por otro lado, la identificación partidaria de la ciudadanía y del electorado en el Uruguay es bastante sólida y por tanto es un elemento que impide la posibilidad de que uno de los partidos se “coma” al otro o que uno voluntariamente se una. Ha habido algunos experimentos con el partido de la concertación en Montevideo, y seguramente haya algunos otros acuerdos para las próximas elecciones municipales. Pero no va a trascender de lo electoral.

 

¿La irrupción de Ernesto Talvi en el Partido Colorado y la de LLP y Sartori en el partido Nacional nos habla de una renovación política? ¿De qué se trata y qué diferencias presentan estos liderazgos?

En el caso de Ernesto Talvi y Juan Sartori en el partido Nacional, son dos tipos de liderazgos totalmente distintos. Si bien ambos vienen de fuera del sistema político, Talvi no es una figura ajena al mundo de lo político. Él tenía una cierta incidencia a través de su Think-tank, “Ceres”, donde tenía una interacción con el sistema político. Sartori ya es otra cosa, es un outsider, Talvi es más un new-comer que un outsider. Pero presentan múltiples diferencias, desde el modo en que se proponen a la ciudadanía, el modelo que cada uno de ellos pretende encarnar. Talvi se posiciona desde el mundo académico, se plantea desde una base ideológica que ha fluctuado a lo largo de la campaña, intenta parar en la línea de los liberal progressive británicos, y de otros países. Aunque en la campaña ha tenido algunos errores, algunas patinadas, con algunos corrimientos, por momentos muy hacia la social-democracia y por otros hacia el liberalismo. Pero eso es endilgable a la elasticidad o a la amplitud ideológica que tiene el partido colorado en su interior. No hay que olvidar que los partidos uruguayos tienen una composición de fracciones, y que muchas veces con antagónicas y por lo tanto el candidato que representa al partido en su conjunto puede tender a estos deslices. En el caso de Sartori, es un individuo que quiere representar lo que se conoce como la nueva política, esa cuestión que busca capitalizar el enojo y el descontento; es más bien un candidato típico outsider, de “fuera del sistema” y sí entendió muy bien la lógica política de Uruguay donde es muy difícil hacer política por fuera de los partidos. Y hábilmente se metió dentro de uno de los partidos del sistema. Pero Sartori perfectamente podría ser un candidato anti sistema o de fuera del sistema con su propio partido fundado por él. Creo que en eso hay que reconocerle cierta inteligencia para adaptarse a las reglas.

 

¿El partido de Manini vino para quedarse?

El partido de Manini, es la gran incógnita de la política uruguaya actual. Habrá que ver cómo se desempeña a nivel legislativo y a nivel de gobierno para ver si efectivamente logra posicionar una serie de cuadros o de figuras que resulten lo suficientemente atractivas y que puedan despertar interés. De lo contrario va a quedar reducido a una expresión mínima del electorado con fuerza desde la figura de su líder y algún otro dirigente más. Pero es una incógnita. Habrá que ver cómo se desempeña en el gobierno. Sí ha logrado capitalizar muy bien el descontento en algunas áreas que mencionaba antes, como seguridad, como el rescate de determinados valores. Le habla a un público que en Uruguay lamentablemente es cada vez mayor. Un público que está preocupado por el crecimiento de la agenda de derechos, que tiene cierta admiración por figuras del estilo de Bolsonaro y figuras más pragmáticas, de fuera del sistema, y eso en la medida en que evolucione seguramente cause deterioro en la convivencia democrática en Uruguay.

 

¿La situación regional afectó la campaña? ¿El apoyo del FA a la Venezuela de Maduro o a Cuba pudo impactar negativamente? ¿La asociación de LLP con la experiencia de Macri en Argentina también logró impactar o no tanto?

La situación regional no creo que haya afectado a la campaña en sí. No se habló demasiado en la campaña. Se quiso posicionar a Lacalle como la figura más próxima a Macri y a los gobiernos liberales en la región. No sé con qué éxito, eso es difícil de precisar. El apoyo a Cuba, de parte del Frente Amplio, es histórico, eso ya no le hace demasiado ruido a nadie. Casi que lo mismo sucede con Venezuela. Sí el Frente ha procesado muy mal su posición con respecto a la dictadura venezolana y puede que haya perdido algunos votos. Pero no creo que haya sido determinante. Me parece que los temas que impactaron a la campaña son los que he mencionado anteriormente.

 

¿Cómo imagina el vínculo entre el gobierno de LLP y el de Bolsonaro y Alberto Fernández?

El vínculo de Lacalle Pou con Alberto Fernández y Bolsonaro seguramente va a ser abierto, va a ser fluido. Uruguay no está en posición de pelearse con sus dos grandes vecinos Lacalle ya lo ha adelantado. Por supuesto que el de Bolsonaro hay que manejarlo con mucha cautela, será cuestión de pegarse más al gobierno de Brasil que a la figura de Bolsonaro. En el caso de Alberto Fernández hay un vínculo, una amistad de Fernández con el padre de Lacalle; el propio Fernández lo ha hecho público, lo ha saludado al presidente electo, es decir que, me da la impresión de que va a haber buen diálogo entre las dos partes.

 

¿La polémica intervención del presidente electo de Argentina en su visita de campaña y de apoyo a Martínez como cayó en la opinión pública?

Con respecto a la irrupción de Fernández en la campaña, no es novedoso, por afinidad ideológica o por algunos posicionamientos era razonable que viniera; no gusta demasiado la intromisión de líderes en la política local, pero tampoco le asigna un papel determinante, ni a favor, ni en contra. Me parece que la idea era darle un poco de status a Martínez cuya única experiencia de gobierno había sido estar el frente de la intendencia de Montevideo y que venía con un poco de problemas para ser visualizado como un líder dentro del Frente Amplio. Creo que, de hecho, nunca logró posicionarse como líder dentro del partido y me parece que eso le costó algunos errores en la campaña. Me parece que va más por ahí, me parece que es un guiño y además fue una jugada de Fernández para pegarle un poco a Macri, más que de otra cosa. Argentina no va a descuidar su relación con Uruguay. Uruguay es una suerte de garantía en ese sentido para los países más grandes. Contar con la bendición o el apoyo de Uruguay, que es un país visualizado como un país con alto nivel de institucionalidad, serio, da un poco de “chapa”, como se dice vulgarmente. Si se cuenta con el apoyo de Uruguay, o la simpatía, hay una mayor legitimidad de un gobierno nuevo que entra en Argentina, o que puede entrar en cualquier otro país.

 

¿Cómo sería la relación entre el nuevo gobierno y el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro?

Esta relación tiene mucho más que ver con la conversión de Almagro, la transformación que la figura de Almagro ha sufrido a partir de su designación como Secretario general de la OEA que lo que puede ser su relación personal. Almagro es o era un hombre de Mujica, fue el que lo impulsó en su carrera, le permitió llegar a la OEA, lo nombró su canciller y la verdad que ha tenido un viraje absolutamente opuesto a las posiciones que tanto el Frente Amplio como Mujica manejan. Creo que va a haber buen diálogo entre Lacalle y Almagro, me da la impresión de que Almagro se va a reconciliar por lo menos con el gobierno uruguayo, no sé si con la opinión pública. Porque hay algunos focos de resistencia dentro del propio partido nacional hacia la figura de Almagro por su actitud y su conducta errática. No es un personaje que goce de unanimidad en su simpatía en el Uruguay.

Federico Irazábal

Sociólogo (Universidad Católica del Uruguay). Actualmente cursa la Maestría en Ciencia Política (FCS), Universidad de la República. Consultor en comunicación política; especialista en temas de opinion publica, sistemas electorales y planificación de campañas. Responsable del Área de Investigación Cuantitativa de CIM & Asociados. Docente universitario en Metodología de la Investigación; Investigación de Mercados; y Comportamiento del Consumidor (Universidad Católica del Uruguay 2009-2017). Integró equipos de campaña y participó de procesos de capacitación a dirigentes políticos en Uruguay, Chile, Panamá, México y Bolivia. Consultor del Programa Partidos Políticos y Democracia de la Konrad Adenauer Stiftung (KAS).