Gerardo de Icaza es el Director del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral. Ha dirigido más de 50 Misiones de Observación Electoral en más de 20 países. Entre febrero y julio de 2018, se desempeñó como Secretario interino para el Fortalecimiento de la Democracia. Anteriormente, en el Instituto Nacional Electoral (INE) de México, fue Subdirector de Normatividad en la Coordinación del Voto de los Mexicanos Residentes en el Extranjero y Coordinador del Comité Técnico de Especialistas para el Voto de los Mexicanos Residentes en el Extranjero. Fue además Secretario de Estudio y Cuenta y Jefe de la Unidad de Asuntos Internacionales en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de México. Es Licenciado en Derecho y cuenta con una Maestría en Relaciones Internacionales y Comunicación. Ha sido profesor invitado en las Universidades de Princeton, Georgetown y Science Po, y cuenta con numerosas publicaciones académicas sobre democracia y sistemas electorales en distintos idiomas.

DemoAmlat lo entrevisto para el nùmero de agosto de la revista “Desafíos de la Democracia en América latina”. A continuación sus impresiones:

Se habla de un retroceso democrático en la región, ¿cuál es el papel de la observación electoral en este sentido?

El papel de la observación electoral internacional ha cambiado con el tiempo. Al rol tradicional como mecanismo de disuasión y denuncia de fraudes electorales se ha sumado el de las recomendaciones para perfeccionar los sistemas electorales.

Con el auge de la desinformación, la observación electoral internacional se convierte además en un socio fundamental de la verdad, tal y como ha ocurrido en varias ocasiones combatiendo la narrativa de fraude (Brasil, Ecuador, Haití) Un papel fundamental para el fortalecimiento de la democracia.

¿Qué impacto han tenido las observaciones de la OEA y sus recomendaciones en los sistemas electorales de América Latina?

Un estudio publicado en 2015 por el Electoral Integrity Project (en colaboración con la Universidad de Harvard y la Universidad de Sidney) reveló que aproximadamente la mitad de las recomendaciones de las MOEs/OEA son implementadas de manera parcial o completa en un periodo de cuatro años. Esto supone un impacto gigantesco como mecanismo de poder suave, puesto que los Estados miembros las adoptan pese a no tener ninguna obligación de hacerlo.

Ese impacto ha ido de la mano con el profesionalismo de los procesos electorales. Hoy por hoy, la mayoría de países de la región, con muy pocas excepciones, pueden organizar elecciones creíbles de forma aceptable y sin ayuda internacional.

¿Qué fases del ciclo electoral han tenido más recomendaciones por parte de las MOEs de la OEA?

En un principio, la inmensa mayoría de las recomendaciones tenía que ver con la organización misma del proceso electoral, tanto en sus fases preparatorias como durante la jornada de votación. Hoy por hoy, aunque esas siguen siendo la mayor parte de nuestras recomendaciones técnicas, vemos un incremento en las recomendaciones relacionadas con el contexto electoral, tanto sobre las condiciones preelectorales como sobre los eventos posteriores a los comicios.

¿Qué importancia tienen las experiencias de observación electoral a nivel subnacional?

Desde el punto de vista de la observación electoral, las elecciones subnacionales tienen importancia sobre todo en países federales, donde pueden existir reglas distintas en cada provincia o entidad federativa, aunque las autoridades electorales actúen de manera coordinada.

En ese contexto, la observación se vuelve muy importante porque supone una visión general de los distintos sistemas que permite señalar de forma objetiva qué provincia o estado lo está haciendo de una forma más acorde con los principios internacionales.

Las elecciones subnacionales, además, tienden a ser las que más problemas generan, tanto en temas de pequeños delitos electorales (compra de votos, traslado de electores) como en algunas cuestiones más relacionadas con un fraude que busca incidir en el resultado. Con un menor número de votos, incidentes o manipulaciones, se puede lograr un impacto mayor que en una elección federal. Es muy importante observar con atención las elecciones locales, porque, además, esas malas prácticas pueden replicarse a nivel nacional.

Hay que señalar, sin embargo, que las elecciones subnacionales son poco atractivas para los donantes internacionales, que aportan muchos más fondos para los comicios presidenciales.

¿Qué efecto ha tenido la incorporación de tecnología en procesos electorales en la observación electoral?

La tecnología electoral la vemos en prácticamente todas las fases del ciclo, desde el registro de electores (biometría, identificación con chip) hasta el que es sin duda el tema más común: los resultados preliminares y su divulgación posterior (escáner, celulares).

Lo que nosotros buscamos es que la tecnología electoral se base en principios de transparencia, efectividad y certeza, de manera que los actores políticos conozcan los procesos y que estos sean auditables, verificables y seguros.

Esa certeza va de la mano con la eficacia. En el mundo de hoy queremos conocer los resultados la noche de la elección y saber dónde votamos con tres clics en la computadora. Los institutos electorales se vuelven proveedores de un servicio importantísimo a la ciudadanía, que tiene derecho a exigir que éste sea óptimo, confiable y bueno.

Nosotros hemos implementado tanto metodología para la observación de la tecnología electoral como manuales de buenas prácticas para su implementación. Todas nuestras Misiones tienen al menos un especialista en este tema, normalmente dos.

¿Podemos hablar de observación electoral en países en los que no se respetan las garantías democráticas?

Una observación electoral verdaderamente independiente tiene que gozar de garantías de libertad de expresión y movilidad para poder advertir sobre las irregularidades que se ven o sobre los riesgos en una elección, pero también para salir en defensa de un proceso cuando es cuestionado sin que existan evidencias que sustenten esas críticas.

Existen otros mecanismos de cooperación internacional en las jornadas de votación que no tienen metodologías preestablecidas, como los programas de visitantes internacionales, los partidos políticos que llevan a invitados de formaciones afines de la región o algunas asociaciones que pretenden suplir el papel de las organizaciones internacionales reconocidas en materia de observación electoral.

La observación de la OEA sí tiene metodologías preestablecidas. Una general, pero también de financiamiento político, de medios de comunicación, de participación política de mujeres, de pueblos indígenas y, la de más reciente publicación, de justicia electoral.

El fin de la observación internacional es poder retratar un proceso electoral de forma objetiva y técnica y hacer las recomendaciones que sean necesarias para mejorarlo. Eso es lo que se hace en la OEA.

¿Cómo puede la observación electoral promover la democratización en países con regímenes autoritarios?

De varias formas. La denuncia y la disuasión siempre han servido para, al menos, bajar el número de irregularidades o, por lo menos, que sean más discretas.

Pero hay otra finalidad, aún más importante, y es poner una luz técnica en todas las precondiciones fundamentales que permitan tener elecciones más justas y equitativas, de manera que todas las fuerzas de oposición puedan llegar al poder y no solo la oficialista de manera constante.

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, propone unas elecciones generales para la superación de la grave crisis que atraviesa el país. ¿Qué condiciones deberían tener esos comicios para que no sean fraudulentos como los de 2018?

Las precondiciones siguen siendo las mismas que presentó detalladamente el Departamento para la Cooperación y la Observación Electoral de la OEA ante el Consejo Permanente el pasado mes de febrero.

En Cuba se celebraron elecciones generales el año pasado. Se postularon 605 candidatos para 605 cargos en la Asamblea Nacional que eligió al Consejo de Estado. ¿Qué tipo de elecciones tienen el mismo número de candidatos que de cargos a elegir?

Cuba no es un miembro activo de la organización y, por lo tanto, la OEA nunca ha observado en la isla. No existe un sistema democrático que no se base en unas mínimas condiciones de competencia.

La OEA observó las primarias de Bolivia y observará también las generales de octubre. Evo Morales, quien perdió un referendo para eliminar el límite a la relección, finalmente será candidato. ¿Qué metodología usará el DECO para dar cuenta de estos cambios que anteceden a la jornada electoral?

Las Misiones de Observación Electoral de la OEA utilizan la misma metodología en todas las elecciones y por eso hemos tenido éxito en manejar los mismos criterios a lo largo de la región. En este, como en todos los casos, la Misión informará de todo lo que observe y del contexto en el que se celebran los comicios.

Actualmente se discute la eliminación de los límites de la reelección en República Dominicana. Iniciativas de ese corte se hicieron en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, y se intentaron en Honduras y Paraguay. ¿Cómo afecta esto a la democracia y los mecanismos de rendición de cuentas?

La reelección en sí no es mala y es inclusive un mecanismo de rendición de cuentas, siempre y cuando tenga límites y no sea indefinida. El problema que hemos visto en distintos países de la región es el cambio de reglas para beneficiar a alguien que ya está en el poder.