El activista cubano, Lidier Hernández, regulado por el régimen, es originario de Cienfuegos, pero reside en Montevideo, Uruguay, desde 2016. Debido a la legislación cubana, que establece que sus ciudadanos pierden sus derechos de ciudadanía si pasan más de 24 meses fuera del país, ha vuelto en un par de oportunidades a la isla, con el objeto de regularizar su situación. Sin embargo, su última visita, en enero de este año, aún no ha podido concluir porque le han impedido abandonar el país debido a su activismo democrático. A continuación, su testimonio.

¿Cuál es la situación en la que se encontraba antes de viajar de regreso a la isla?

Soy cubano, residente en Uruguay, vivo en Montevideo desde el año 2016. En agosto de 2018, a año y 10 meses de estar residiendo en Uruguay, hago mi primera visita a Cuba por lo que no pierdo mis derechos como ciudadano cubano, porque Cuba te quita tus derechos de ciudadanía si pasas más de 24 meses fuera del país. Salgo de Cuba nuevamente, sigo mi vida en Uruguay. Yo tenía ciertas inquietudes por ciertas cosas que veía que no me parecían bien y criticaba a través de las redes sociales. Aquí la gente no sabe las cosas que pasan en Cuba. Me fui informando por internet, pues el trabajo que tuve en Cuba relacionado con redes sociales me llevó a interesarme por las cosas que ocurren y que hicieron que me dijeran que yo tenía problemas políticos e ideológicos porque criticaba cosas que estaban mal y que siguen estando mal. Cuando se convoca a la marcha de los prohibidos con el movimiento político “Somos más” que estaba dirigida a protestar frente a todas las embajadas de Cuba del mundo, en todas las ciudades que se quisiera, en Uruguay contacté a la muchacha que se encargaba de hacer la convocatoria y me sumé porque me cansé de hacer activismo solo por redes sociales y quise empezar a hacer activismo dando la cara, mostrando mi rostro. Como dice el escudo de Montevideo “En libertad ni ofendo ni temo”. Además de eso me asiste la razón de la verdad. Entonces en enero de 2019 hicimos la manifestación de los prohibidos frente a la embajada de Cuba en Montevideo. Allí fuimos agredidos por una turba de personas que estaban en contra de nuestra ideología, que incluso no nos respetaron el derecho a la libre manifestación pacífica que reconocen las leyes y garantiza la Constitución de Uruguay.

 

¿Qué consecuencia inmediata se dio a partir de su participación como activista en Uruguay?

Desde ese momento comienzo a ser un objetivo para la seguridad del Estado cubano. La protesta fue en enero, en marzo vine a Cuba a visitar a mi familia; todavía no había pasado un año desde la última vez que había venido. Y ya por primera vez la seguridad del Estado me cita, me hace un interrogatorio que primeramente querían envolverlo como una especie de citación migratoria ordinaria. Y ahí ya comienzan ciertas frases de coacción y tuvimos el debate que muchas personas saben ya que existe con muchos opositores cubanos, que te intentan amedrentar para que desistas de tu activismo político. Yo simplemente les dije que yo solamente profesaba los valores de la democracia, el civismo, la libertad y los derechos humanos. Que ellos no entiendan ese tipo de cosas porque en Cuba hay una dictadura no es mi problema y yo en Cuba no lo hago porque sé que en Cuba es delito. Lo hago en un país donde me está permitido hacerlo y es totalmente legal porque en Uruguay por suerte hay democracia hasta el momento. A ellos les molestó eso, esperaban que yo dejara de hacer activismo político. Yo regresé a Uruguay y continué con mi actividad. Justamente hicimos otras manifestaciones. Fuimos en una ocasión más a la embajada de Cuba adonde no nos dejaron llegar porque estaba toda cercada la calle. Después la última vez que fuimos a la embajada de Cuba fue el 11 de enero de 2020, iba a ser el 26 de enero para repetir de nuevo por el aniversario, pero los muchachos quisieron hacerlo el día 11 porque sabían que yo viajaba a Cuba y querían que estuviéramos todos los que habíamos estado la primera vez. Se hizo la manifestación, e incluso intentamos hacerla en secreto, para que no hubiera nadie que fuera a maltratarnos o a ofendernos. Desgraciadamente tuvimos el fallo de que no avisamos a la policía. En el momento de llegar había una turba de personas que estaban en contra de lo que nosotros profesamos que fueron allí a ofendernos. Empezaron a empujarnos y a golpearnos. Quisieron quitarme mi teléfono de las manos. Esto se reflejó en un video que se hizo súper viral, tiene hoy ya más de 500.000 vistas.

 

¿Qué ocurrió al regresar por segunda vez a Cuba?

En el momento en que entro a Cuba, el 18 de enero de 2020 me hacen esperar a mí y a mi esposa. Nos hicieron esperar más de una hora luego de que despacharon a todos los pasajeros que vinieron en el mismo vuelo; nos hicieron una revisión completa del equipaje, nos hicieron una serie de preguntas, dónde nos íbamos a quedar, cuánto dinero traíamos, cuánto tiempo estaríamos en Cuba, cuándo fue la última vez que vinimos. Luego de toda esa requisitoria nos dejan seguir. Empezamos a disfrutar de nuestras vacaciones con nuestras familias, con nuestros amigos, estaba todo bien; hasta que dos semanas después me vuelven a citar los mismos represores de Seguridad del Estado y me preguntan en un tono un poco más molesto por qué seguía haciendo activismo, yo les vuelvo a explicar lo mismo. Tuvimos un careo, después de que me hicieron esperar dos horas. Yo no tenía ninguna citación oficial, yo fui y me hicieron esperar dos horas. A pesar de eso yo esperé por ellos y después tuve una hora más de careo con ellos. En ese momento me amenazaron, me dijeron que yo tenía que saber que, por mantener mi ciudadanía cubana, por tener mis derechos acá en Cuba, ellos me podían prohibir mi salida del país por este tipo de activismo que llevo a cabo. Entonces no quise discutir esto con ellos, les dije que hacía mi actividad en libertad y en democracia y que no tenía intenciones de hacerlo en Cuba. Me respondieron que por esta vez no me iban a prohibir mi salida de Cuba. Me quedé no tranquilo, pero no pensé que se iban a atrever a tanto. Hasta que el 15 de febrero cuando me propongo volver de mis vacaciones hacia Uruguay, a retomar mi trabajo y mi vida me encuentro con que no me dejan salir. Cuando paso el control fronterizo luego de haber despachado el equipaje me dicen que no puedo viajar, que mi esposa sí va a poder viajar y que yo no porque tengo una prohibición de salida del país. Prohibición de salida que no se me explica por qué tiempo ni desde cuándo ni hasta cuándo ni por qué motivo. Le digo a la persona que me retiene que yo sé por qué no dejan salir, por mi activismo político. Esta persona se ofende porque yo utilizo la palabra represión y él me dice que represión le suena a campos de concentración; yo le digo que el español es muy rico y que la represión no es solo física. No quise entrar en discusión, comprendí que él estaba haciendo su trabajo, que el sistema a él le decía que no podía viajar y que yo no iba a viajar.

 

¿Qué efecto y repercusión pública tuvo la prohibición de su salida de Cuba?

Bueno, recogí mis cosas, salí, hice las llamadas que tenía que hacer a las personas que tenía entendido que tenían que saber que yo no iba a poder viajar. Acto seguido comenzó a viralizarse en las redes mi situación; no obstante, yo me mantuve al margen, no quise hacer nada público porque tenía la esperanza de que el lunes ellos pudieran entrar en razón. El lunes por la mañana fui al mismo lugar donde me habían interrogado en las otras dos ocasiones y ahí me encuentro con que me dicen que tengo que esperar hasta las 16 hs. para ser atendido. Desgraciadamente, tuve que esperar todo el día en la ciudad, yo no soy de la ciudad, vivo a 30 km. en Cienfuegos, en un pequeño pueblo que se llama Cruces. Espero hasta que a esa hora llega el personal que me atiende en su oficina y me dice “dime”. Yo le digo “no, dígame usted, que es funcionario público de este país; yo soy ciudadano de este país, usted me tiene que decir a mí por qué yo no puedo salir de Cuba, desde cuándo, hasta cuándo y además quiero esa respuesta firmada y acuñada por ustedes para luego empezar a reclamar”

 

¿Qué respuesta le dio el funcionario de Estado cubano sobre los motivos por los que estaba siendo privado de su libertad de salir del país?

Luego de un careo de unos minutos me sigue diciendo que no, que no, que no, que no me va a dar información ninguna, que yo debo suponer, que yo debo saber. Yo le digo que yo no debo saber ni suponer nada, que yo quiero la información como se la estaba solicitando y como me respalda la supuesta Constitución de ellos que me da el derecho con el artículo 53 de obtener información veraz, precisa y concisa de las regulaciones que pesan del Estado sobre mí. Él se niega a hacerlo. Yo le digo que está cometiendo un grave error, que esto les va a traer consecuencias que están fuera de mi control. Como se ha venido viendo, ya en muchos países la gente ha estado organizando manifestaciones. La gente lejos de intimidarse por esto ha respondido con firmeza y con unidad. Y ellos desgraciadamente han sido muy torpes, me han provocado un problema muy serio, me están prohibiendo regresar a Montevideo con mi esposa, donde ella está sola, desesperada, con cuentas por pagar, con la renta, el pago de auto. Yo estoy en el penoso riesgo de perder mi trabajo, un trabajo que tengo hace casi tres años, en el que tengo excelente relación con mis compañeros de trabajo. Así que estoy denunciando desde aquí, desde Cuba, esta situación. Sigo sin tener respuesta. En el día de ayer entregué dos cartas, una a la embajada de Cuba en Uruguay y la otra en la oficina de atención a la ciudadanía del Ministerio del Interior de Cuba. Desde Cuba, desde la isla cárcel estoy reportando esta situación que estoy atravesando. Agradezco a todos los que me están ayudando y espero que pronto esto se pueda resolver y que los cubaos pronto alcen su voz y no permitan más este tipo de injusticias.

 

Lidier Hernández

Activista cubano, regulado por el régimen, es originario de Cienfuegos, pero reside en Montevideo, Uruguay, desde 2016.