La migración es el resultado de un contexto socio-económico desfavorable que se da particularmente en la región centroamericana, donde existe un enfrentamiento de la sociedad con los gobernantes como resultado de la pobreza que cada vez se extiende más. La migración no es una circunstancia pasajera ni un hecho menor, es un fenómeno estructural que marca la vida económica, política, social y cultural de los países. Al hablar de la crisis de migración en Guatemala debemos considerar que este es un problema que persiste en el tiempo.

¿A qué se debe la expansión de la  migración? Dos elementos íntimamente vinculados explican su aumento: la profundización de la desigualdad socioeconómica entre las regiones del mundo y al interior del país; y el giro a un régimen de seguridad y control fronterizo y migratorio más estricto, el cual se viene desarrollando en los países del primer mundo. Por ejemplo, con el nuevo acuerdo firmado con Estados Unidos, para ayudar a frenar el flujo migratorio, se enviarán agentes de Seguridad Nacional para capacitar a las autoridades guatemaltecas por los próximos dos años. Así, muchos emigrantes, sienten que en estos meses será su última oportunidad para ingresar al suelo estadounidense, antes que las políticas migratorias de ambos países sean más excluyentes y fuertes.

Por su parte, Jean Paul Vargas, director de integración de la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SGSICA), afirma que “Centroamérica es toda una historia de migraciones” y que la migración es una estrategia para sobrevivir en un ambiente económico tradicionalmente desfavorable. Los guatemaltecos buscan mejorar las condiciones económicas. Es, en definitiva, la principal razón por la cual emigran. “El país no ofrece las condiciones laborales ni económicas que fomenten el desarrollo integral de estas personas”, así se refiere el estudio ‘‘El Salto al Norte’’, redactado por el Fondo de las Nacionales Unidas para la Infancia (Unicef).

En Guatemala la pobreza y la inseguridad es claramente un factor de expulsión, que es el resultado de la ausencia de gobernanza. Esta no es fácil de alcanzar en una situación como en la que hoy se vive en la sociedad guatemalteca. Si bien el desarrollo y la gobernanza son procesos integrales, sería bueno comenzar con una mayor participación ciudadana, acceso a la información pública y honestidad por parte de los funcionarios, dado que tanto ellos como el presidente, Jimmy Morales, han perdido credibilidad, porque han excluido del desarrollo y de la gestión pública a la gran mayoría de la sociedad. La gobernanza es practicar la democracia, que significa garantizar el acceso a bienes públicos y privados a todos los habitantes por igual; es evitar la desigualdad a través de políticas públicas pertinentes a las necesidades de crecimiento y desarrollo de todas las regiones del país, sea zona rural o urbana; es tratar con dignidad a toda la población, evitar su sufrimiento, su incertidumbre y, por ende, su emigración. 

La migración es un fenómeno que requiere de políticas públicas con perspectiva integral y global, toda vez que las personas tienen el derecho de traslado, pero este derecho debería ser una decisión de movilidad por razones no ligadas a la desesperanza.

La migración exige un enfoque integral y una eficiente capacidad institucional. Lamentablemente ese no es el caso cuando hablamos de Guatemala, donde las instituciones se encuentran debilitadas. Las escasas políticas relacionadas a la migración, hoy en día, atienden los efectos y no sus causas.

Guatemala es un Estado que, junto al resto de los países de Centroamérica, es neo-colonizado por países más desarrollados, principalmente  por Estados Unidos, generando una relación de dependencia. Esto, sumado a la consecuente división internacional del trabajo, deja en claro que, si bien la neo-colonización creó una mínima infraestructura e inició relaciones económicas comerciales entre las regiones, la estructura económica productiva que emergió fue de dependencia económica, comercial, financiera, política y tecnológica, desfavoreciendo a los países menos desarrollados. 

La migración, como mencione previamente, es un producto de la falta de gobernanza de los regímenes. Este problema se agrava aún más cada vez que éstos permiten y avalan políticas económicas tuteladas por el gobierno estadounidense o la potencia extranjera de turno, que generan efectos adversos en sus sociedades. Es menester que el gobierno guatemalteco comience a garantizar mejores condiciones de vida a sus ciudadanos, para que estos vean en su país la posibilidad de permanecer y contar con una vida plena, deben ver a su país como un lugar en donde puedan realizar sus aspiraciones profesionales. En sí, como un estado de derecho que cumpla en garantizarles una vida digna, y donde puedan satisfacer sus necesidades básicas.