Consolidación de un proceso antidemocrático. El caso boliviano expresa la escalada de la manipulación de la información, escamoteo de datos, falta de transparencia, desconocimiento de resultados, vulneración de derechos políticos y violación de la soberanía popular. El camino hacia la autocracia.

 

En Bolivia el 20 de octubre de este año tuvimos elecciones generales, en estas se eligieron al presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional, además de 130 diputados y 36 senadores para el período gubernamental 2020-2025.

Sin embargo, a partir del lunes 21 de octubre el país entró paulatinamente en un estado de convulsión, pues los ciudadanos y los partidos políticos de oposición tenían serias sospechas de que hubo fraude en las elecciones.

Para entender cuáles fueron los motivos de estas sospechas que desencadenaron en una fuerte convulsión, además de la renuncia de Evo Morales, Álvaro García Linera y quienes por sucesión presidencial según la Constitución debían asumir tras la renuncia del expresidente, hay que mirar un poco más atrás, porque en casi 14 años de gobierno del MAS, la democracia en Bolivia fue socavada sistemática y paulatinamente.

El Movimiento al Socialismo a la cabeza de Evo Morales y Álvaro García Linera ganó en 2005 con el 54 % de los votos.

En julio de 2006, se realizó la Asamblea Constituyente donde fueron elegidos por voto 255 asambleístas constituyentes. El oficialismo obtuvo 137 escaños, pero no los 2/3 suficientes. Sin pactos de por medio, el nuevo texto fue aprobado en Oruro, lejos de la sede de la Asamblea, Sucre, en 2007 y entró en vigencia en 2009.

En agosto de 2008 se celebró el Referéndum Revocatorio, Evo Morales fue ratificado como presidente, con el 67,43% de votos a su favor. Los revocados fueron los prefectos de La Paz y Cochabamba, José Luis Paredes y Manfred Reyes Villa respectivamente.

El 2009 se aprobó el Referéndum Constitucional y se “refundó el país”. La nueva Constitución fue aprobada con el 61.43% de los votos y en ella se acordó incluir que solo puede ser posible buscar la reelección presidencial una vez y que el mandato de Morales de ese entonces (2006-2010) contaba como su primer período antes de la Refundación y bajo otro régimen constitucional, por lo menos así argumentaron los seguidores de Morales en ese entonces, también argumentaron que el presidente no había llegado a concluir su primer mandato por el cambio de Constitución y que por ello podía volver a postular. Ese mismo año se celebran las elecciones y Morales volvió a ganar con el 64, 22 %.

En abril de 2010 se celebraron simultáneamente las elecciones departamentales, regionales y municipales. Por primera vez se eligió a miembros de las nueve asambleas departamentales. Los resultados fueron positivos para el oficialismo ya que le dieron la mayoría de las alcaldías, sin embargo, no logró ganar en lugares simbólica y estratégicamente importantes como Achacachi y las capitales de La Paz, Santa Cruz, Oruro y Potosí.

En octubre de 2011 se llevaron a cabo las elecciones Judiciales, estas mostraron claramente, que, a pesar de que ganaron los votos nulos, el gobierno pasó por alto la decisión del pueblo e hizo prevalecer su poder.

Evo Morales sufrió un revés político. Los votos nulos superaron a los votos válidos. De acuerdo a los resultados finales, un total de 1.768.576 (42,34%) fueron los votos válidos, 629.469 (15,07%) los votos blancos y 1.779.425 (42,60%) los nulos.

El 2014 el MAS gana nuevamente con el 63,36 %, pero en estas elecciones empiezan a surgir dudas sobre la transparencia del proceso electoral, Juan del Granado, líder del Movimiento sin Miedo, quien fuera seriamente afectado por los resultados, donde perdió dos diputaciones al conseguir solo el 2,71%, porcentaje que además no le permitiría mantener su personería jurídica.

Del Granado denunció ante el Tribunal Supremo Electoral que luego de haber realizado una investigación seria, solo en La Paz desde el 2012, 2013 y 2014, 326 personas fallecidas estaban registradas en el Padrón Electoral y habilitadas para votar el 2014. Las dudas sobre la transparencia del proceso electoral aumentan hoy ya que en Bolivia acabamos de enterarnos de que el informático Sergio Martínez, acusado por haber participado en irregularidades en el cómputo de las elecciones del 20 de octubre de 2019, fue echado del TSE después del cómputo de las elecciones del 2014.

En marzo de 2015, se realizaron las elecciones subnacionales, 6 millones de votantes eligieron a sus nuevas autoridades departamentales y municipales. El Movimiento Al Socialismo, este año sufrió algunas derrotas en lugares estratégicos y muy importantes como en las gobernaciones de La Paz, Tarija y Santa Cruz; además de las alcaldías de La Paz, El Alto y Cochabamba. El total de votos conseguidos por el MAS llegó a 41,79 %.

Algo que es muy importante destacar porque explica muy bien cómo la democracia y la calidad de los procesos se iba deteriorando en Bolivia, es que en estas elecciones el Tribunal Supremo Electoral (TSE) compuesto por miembros afines al gobierno, canceló la personalidad jurídica del partido de oposición de Unidad Demócrata (UD) por la difusión de encuestas partidarias. Así, 228 candidatos quedaron fuera de los comicios.

Ernesto Suárez, postulante a la Gobernación de ese departamento, Moisés Shriqui aspirante a la municipalidad de la capital Trinidad y el conjunto de los candidatos que formaron parte de esta alianza opositora para estos comicios fueron inhabilitados por la difusión de encuestas anticipadas, sin embargo, el propio MAS incurrió en este delito en elecciones posteriores, pero naturalmente para ellos no hubo sanción.

En Chuquisaca en estas mismas elecciones también se denunció fraude electoral y como prueba de su versión, Damián Condori mostró ante los medios de comunicación papeletas electorales marcadas en favor de su partido y Frente Para la Victoria, que habrían sido encontrados en un colegio del municipio de Azurduy y que no fueron parte del cómputo.

Las acusaciones a funcionarios del Tribunal Electoral Departamental de “tramar un fraude” en complicidad con el Movimiento Al Socialismo (MAS) eran muy fuertes y la legitimidad de Esteban Urquizu que pasó a ser gobernador de Chuquisaca por el MAS siempre estuvo en duda.

Otros afectados fueron también Rebeca Delgado, Eduardo Maldonado y Edwin Tupa, que se postulaban a las alcaldías de Cochabamba, Potosí y Montero, respectivamente, fueron inhabilitados como candidatos por una resolución del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los cuatro disidentes del MAS fueron depurados en cumplimiento de la Circular 071 del TSE, la cual prohíbe la postulación de diputados y senadores del mandato 2010-2015 a cargos regionales y municipales, la finalidad era sacarlos de la carrera electoral.

El artículo 168 de la nueva Constitución Política del Estado, uno de los proyectos más importantes del MAS, mantenía una restricción de hasta 2 mandatos permitiendo la reelección una sola vez, pero los deseos de Evo Morales de volver a presentarse como candidato en las elecciones de 2019, hicieron que se anime a llamar a un Referéndum Constitucional el 21 de febrero de 2016. El objetivo de este Referéndum fue la aprobación o rechazo del proyecto de modificación constitucional para permitir al presidente y vicepresidente del Estado a postularse con la posibilidad de ser reelectos una vez más.

El mismo Evo expresó su plena confianza en los resultados, él estaba seguro de que el SI ganaría, pero, en caso de que triunfe el No, dijo que el Gobierno se irá callado porque “¿no vamos a hacer golpe de estado?”. “Si el pueblo dice No, qué podemos hacer, ¿no vamos a hacer golpe de estado? Tenemos que irnos callados, pero tenemos mucha confianza de ganar.

Después de dos tensas jornadas de recuento, ante el igualado resultado, según el recuento oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE), finalmente el “No” se impuso y el resultado oficial fue el siguiente 51,3 % NO – 48,7% SI.

Ante la demora en el recuento surgieron denuncias de corrupción e irregularidades en las urnas, el proceso de recuento estaba bajo una fuerte sospecha de manipulación, muchas personas se movilizaron y aún se cree que el NO habría sido más de lo que mostró el resultado final, en ese entonces, la Organización de Estados Americanos (OEA), que envió una misión de observación electoral, pidió a los representantes de las distintas opciones y a los miembros de las fuerzas políticas aceptar los resultados.

A pesar de su compromiso de respetar la decisión del pueblo, Evo Morales empezó a cambiar de opinión, poniendo en duda el resultado del Referéndum, es así que la democracia en Bolivia empezó a sentirse golpeada cada vez más por el poder del MAS, Morales utilizó el poder judicial, a todas las instituciones, a los medios de comunicación buscando poner en la agenda la posibilidad de postularse en contra de la decisión de la mayoría del pueblo boliviano, desde ese entonces la gente salía regularmente a marchar en contra de esta decisión del ex presidente bajo la consigna de “Bolivia Dijo No #21F”.

El 2017, el Tribunal Constitucional con vocales muy cercanos al partido del gobierno, aceptó una demanda presentada por el oficialismo con la que autorizó la reelección indefinida, argumentando que prevalece un artículo de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, de la que Bolivia se hizo parte, que concede el derecho a un jefe de Estado a ser elegido sin límite.

De esta manera y a pesar del fuerte rechazo de la ciudadanía, Evo Morales y Álvaro García son habilitados de manera amañada para ser candidatos en las elecciones generales del 2019.

Con vocales del Tribunal Supremo Electoral muy cuestionados por su cercanía al partido de gobierno y acusaciones de que el propio presidente de Bolivia los habría puesto en el cargo, los ciudadanos fueron testigos de todo tipo de irregularidades y poco a poco la paciencia se terminaría ante tal abuso de poder del gobierno del ex presidente.

En enero de 2019 se llevaron a cabo por primera vez las Elecciones Primarias en Bolivia bajo duras críticas pues fue una votación en la que participaron nueve partidos políticos con la peculiaridad de que cada uno tuvo un solo candidato en carrera, el único objetivo de estas Primarias era habilitar definitivamente las candidaturas de Morales y García Linera.

Llega la campaña electoral, una de las más largas de la historia democrática, las condiciones eran muy desfavorables para la oposición, en cambio el MAS utilizó los recursos del Estado, incluidos a los funcionarios públicos, muchos de ellos obligados a trabajar para la campaña a favor del binomio del MAS, porque de no hacerlo perderían su puesto de trabajo.

Llegamos al 20 de octubre de 2019, día de las elecciones generales en Bolivia, una fiesta democrática donde los ciudadanos fueron a votar con una madurez política impresionante, pero a medida que pasaban las horas, a pesar del compromiso de dar los resultados lo antes posible, las cosas se fueron complicando y la ciudadanía mostró naturalmente su molestia, ya el hecho de imponer las candidaturas de Morales y García Linera era algo que ponía en duda todo el proceso electoral.

La noche del domingo, se suspendió extrañamente y sin previo aviso el conteo de votos por “transmisión inmediata” de actas de votación, lo que provocó reclamos de parte del candidato opositor Carlos Mesa, pues todo apuntaba a una segunda vuelta entre Morales y Mesa, lo que llevó a una inmediata solicitud de aclaración por parte de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La misión electoral de la OEA divulgó un mensaje diciendo que era “fundamental” que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) explicara por qué se produjo esta interrupción.

Desde ese día los ciudadanos en todo el país cansados de que no se respete su decisión salieron a las calles a protestar en marchas pacíficas, hombres, mujeres de la tercera edad, jóvenes, niños, todos organizados exigían una respuesta sólida a sus dudas.

Luego de cinco días de incertidumbre, denuncias de fraude y varios anuncios de victorias, el Tribunal Supremo de Justicia (TSE) de Bolivia dio como ganador de las elecciones nacionales al actual presidente Evo Morales, dejando a Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa sin la posibilidad de una segunda vuelta.

Bajo la presión que ejerció la ciudadanía, la presidente del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Choque, expresó que, ante la “situación crítica” generada por las denuncias de fraude desde la oposición boliviana, el TSE se pone a disposición para someterse a un recuento de votos supervisado por organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), que son partidarios de esa auditoría.

El Informe final de la auditoría de las elecciones en Bolivia ratifica que hubo fraude, aunque no utiliza este término y manifiesta que: hubo manipulación dolosa e irregularidades graves que imposibilitan validar los resultados.

La pregunta que los ciudadanos en Bolivia se hacen es ¿qué hubiera pasado si no se movilizaban y protestaban, murieron personas y se violaron los DDHH. en estas protestas, quizá, ahora Evo Morales continuaría siendo presidente y el 22 de enero de 2020 se posicionaría nuevamente en su cargo hasta el 2025? y otra duda que siempre estará en la mente de la gente es, ¿habrá sido el único intento de fraude que hizo el MAS o ya lo hizo antes?

Para cualquier duda o consulta sobre el Informe final Análisis de Integridad Electoral Bolivia 2019 OEA, les comparto el documento en PDF aquí:

http://www.oas.org/es/sap/deco/Informe-Bolivia-2019/0.1%20Informe%20Final%20-%20Analisis%20de%20Integridad%20Electoral%20Bolivia%202019%20(OSG).pdf

 

Referencias:

Informe final Análisis de Integridad Electoral Bolivia 2019 OEA

Página Siete 14.01.2016

Oxigeno  26.09.2014

 

Ivanna Torrico Escobar

Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social. Máster en Marketing Político 2.0. Trabaja en Páginas Web y Redes Sociales. Columnista en Política Comunicada (Argentina); Revista Democrática (Brasil); Revista Quantica (Perú); ista en e-Consulta (México). Ha participado como conferencista en la Cumbre Mundial de Comunicación Política (Lima), en el Congreso Internacional deComunicación Política (Santa Cruz de La Sierra), en el Seminario Internacional de Comunicación y Marketing Político (La Paz) y en el Foro Internacional de Comunicación Política en Bolivia antes de las elecciones de octubre 2019. Ha escrito como columnista invitada en Beer & Politics (España) y en Mujeres de la Política. Miembro de la Red Latinoamericana Mujeres que Avanzan (Colombia). Ha organizado diferentes Seminarios de Comunicación Política.