La experiencia de las nuevas organizaciones de la sociedad civil de Cuba en el marco del Referéndum Constitucional.

La Comisión Cubana de Defensa Electoral (COCUDE) es una organización de la sociedad civil que viene desempeñando un papel muy importante en la concientización democrática en el país que es gobernando hace sesenta años por el mismo partido político.

Para cumplir con su cometido se ha apropiado de un instrumento muy interesante para denunciar esta situación de opresión y hegemonía: la observación electoral.

La observación electoral se utiliza a menudo en las elecciones competitivas, en el caso de Cuba se hace desde la clandestinidad dado que el régimen criminaliza toda actividad política opositora. En este marco de limitaciones y restricciones se ha desarrollado esta iniciativa para dar cuenta del proceso relacionado con la reforma de la Constitución.

En el libro “Así se vota en Cuba” hemos dejado en evidencia todas las características que hacen al sistema electoral cubano relacionado con elecciones que se realizan bajo un sistema totalitario. Ahora, este informe de COCUDE profundiza el camino que hemos emprendido al analizar el proceso que concluyó con una nueva Constitución.

 

Para COCUDE la jornada de votación del 24 de febrero de 2019 “sufrió inestabilidades en algunos momentos, se recibieron reportes de irregularidades que impidieron el buen desarrollo del proceso electoral”. Las principales deficiencias observadas fueron que en los centros de votación las boletas fueron marcadas con lápiz dado que no había bolígrafos para garantizar a los votantes el uso de tinta indeleble durante el ejercicio del voto. Además, en un gran porcentaje de los colegios observados estos no contaban con casillas de votación debidamente equipadas para garantizar el carácter secreto del voto. Por último, las autoridades electorales no contaban con la debida acreditación en 28 colegios observados en distintos municipios incluida Isla de la Juventud.

Para lograr estas conclusiones se implementó una red de observadores en el territorio. Durante el proceso de votación al Referendo Constitucional la Asociación Cubana de Observadores Electorales (ACOE) en colaboración con Ciudadanos Observadores de Procesos Electorales (COPE), llevaron a cabo la observación del proceso. Las cifras expuestas en la siguiente tabla, muestran los resultados de la observación en 9 provincias y 21 municipios, incluido el municipio especial Isla de la Juventud, en 58 Colegios Electorales, ubicados en 33 Consejos Populares.

De los 189 observadores de ACOE y los 13 COPE solo 58 pudieron participar en los escrutinios. Es decir, 144 observadores fueron prohibidos, amenazados, agredidos, detenidos, asediados o excluidos del proceso por parte de los aparatos represivos, autoridades electorales y de autoridades locales de sus respectivas provincias en una clara violación a la ley 72, la ley electoral, que cuenta con artículos referenciales sobre los derechos de los ciudadanos a la participación en el proceso electoral y en el carácter público del escrutinio.

Los resultados preliminares los declaró la Comisión Electoral Nacional en conferencia realizada en el salón de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), en la tarde de del lunes 25 de Febrero. Alina Balseiro, presidenta de este órgano electoral emitió los siguientes datos:

Ciudadanos con derecho al voto: 9.298.277   

Electores según registro electoral: 8.669.714       

Asistieron a las urnas: 7.848.343

Votaron Si: 6.816.169, para un 86,85% del total de votantes

Votaron No: 706.400, para un 9% del total de votantes

Votos válidos: 7.522.569 para un 95,84% del total de votantes

Boletas anuladas: 127.100 para un 1,6% del total de votantes

Boletas en blanco: 198.674 para un 2,5% del total de votantes

Inclusiones al Padrón Electoral: 669.034

Votaron el 84,4% de los electores.

En el informe de los observadores electorales se expone el siguiente argumento: dado que “no asistieron a las urnas 821.371 electores, y si a ese concepto le sumamos las boletas en blanco 198.674 tendremos preliminarmente una cifra de abstención de 1.020.045 electores, lo que representa un 11,76% del total de electores registrados en el padrón electoral, y si además adicionamos a los que anularon y a quienes votaron NO, nos da un total de 1.853.545 ciudadanos que no siguieron el llamado del gobierno a votar por el Sí”.  

 

Información ACOE-COPE
ProvinciasObservación ElectoralPadrón Electoral abarcadoCantidad de VotantesVotaronBoletas anuladasBoletas en Blanco
MunicipiosConsejos PopularesCircunscripcionesColegiosSINO
Pinar del Rio35552707275721035633952
Artemisa2377370728791905738104132
Mayabeque0
La Habana791919957280491000144106
Matanzas222211078397437998
Cienfuegos0
Santi Spirìtus0
Villa Clara12221038415600815
Ciego de Àvila111168159190
Camaguey0
Las Tunas 0
Holguìn1222925551431120
Granma111143635620436
Santiago de Cuba294219028801873905004286
Guantanàmo111147530537268
Isla de la Juventud1114604163436256
Exterior0
TOTALES213645621884527412222114056351405

 

Análisis cuantitativo de ACOE-COPE.

La diferencia entre los ciudadanos con derecho al voto según la Ley Electoral y el registro es excesiva, casi 600 mil potenciales electores excluidos del registro, aproximadamente el 6,5%.

Nota: se incluyen 1,4 millones de ciudadanos en el exterior según sitio web MINREX.

Referendo 2019: suma abstención según registro electoral, más votos en blanco, anulados y por el NO.

Parlamentarias 2018: suma abstención, votos en blanco y anulados.

Todas las provincias, excepto Pinar y Ciego de Ávila, incrementaron los votos negativos sobresaliendo Guantánamo, Holguín, Mayabeque, e Isla de la Juventud.

La dimensión propositiva: las recomendaciones de las ongs.

Una parte muy interesante de este trabajo son las recomendaciones que hacen estas organizaciones. En este sentido COCUDE plantea “la legalización de organismos de Observación Electoral con plena autonomía en sus funciones que a su vez cuenten con capacidad legal para monitorear la gestión de un tribunal de garantías Constitucionales”. Además, insiste en “que se garantice la existencia de bolígrafos en los colegios electorales para que la boletas sean marcadas con tinta indeleble por los votantes de acuerdo a lo establecido en la Ley”, que “las confecciones de las casillas de votación garanticen la privacidad del votante”, “que todas las personas con cargos electorales según los reconoce la ley porten una identificación con su nombre y el cargo que ocupan”, “que no se viole el derecho a observar el escrutinio a ningún ciudadano sea cual sea su tendencia política, en caso de suceder esto que las autoridades electorales tomen cartas en el asunto”, “que la implementación de boletas braille para facilitar la acción de votar a invidentes y débiles visuales”, “que se admita la observación del proceso electoral, no solo del escrutinio, a todo ciudadano interesado en hacerlo en cumplimiento de la legalidad”, “que no se prive del derecho de ejercer el voto a ningún ciudadano ilegalmente”, “que los partes que emita la Comisión Electoral Nacional se hagan públicos en Internet y las redes sociales para facilitar el acceso a ellos”, “que se informatice el sistema electoral desde la urna hasta los resultados nacionales, con la debida trazabilidad que impida la comisión de fraudes y haga transparente y auditable el proceso”, “que se cree un sitio web para la Comisión Electoral Nacional donde se puedan consultar las informaciones emitidas por esta y que permita una mayor interacción de la esta con la población”, “que se reduzca el tiempo de emisión de los datos finales de las elecciones para brindar más confianza a la población”, “que se implemente el voto asistido para facilitar a las personas con discapacidades físico-motoras la acción de votar” y por último que se “que se reconozca el derecho al voto a todos los ciudadanos residentes en exterior sin importar lugar de residencia”.

Es interesante el tono propositivo de este documento que muestra a las claras el nivel de madurez democrática que detentan estas organizaciones de la sociedad civil no reconocidas por el régimen de Cuba. En este sentido se destaca el llamado a “actualizar la legislación electoral a tono con las tendencias mundiales, específicamente latinoamericanas, permitir organismos electorales autónomos para que el gobierno no sea juez y parte e informatizar el sistema electoral para hacerlo más ágil, transparente y auditable”. Lejos de esa estigmatización que hace el régimen de Cuba de los opositores, en donde sobresalen términos como “radicales”, “traidores” o desestabilizadores”, nos encontramos ante una iniciativa de las organizaciones de la sociedad civil que se caracteriza por su moderación, su responsabilidad, y su compromiso con una transición democrática basada en las iniciativas propositivas. El régimen de Cuba debería aceptar este desafío y dejar de hacer simulacros de elecciones para pasar a realizar elecciones democráticas de verdad, apegadas a mínimos estándares internacionales de integridad. La era de las fake elections ha terminado. La sociedad civil cubana con este instrumento que es la Observación Electoral en mano ha dejado al desnudo a estos poco serios procesos electorales. Es hora de abrir el grifo de la participación genuina y así reconocer los derechos políticos y humanos de los ciudadanos.

 

Leandro Querido

Licenciado en Ciencia Política de la Univerdad de Buenos Aires, Argentina.

Se especializa en sistemas electorales y Observación Electoral. Es Director Ejecutivo de Transparencia Electoral de América latina. Recorrió el continente siguiendo las elecciones de la región. Es autor del libro “Así se vota en Cuba”.