Hablar de él día a día o narrar la cotidianidad desde la óptica de un habitante del barrio más grande de Latinoamérica, como lo es José Félix Ribas y los centenares de barrios en Petare podría parecer una especie de “más de lo mismo”, o por así decirlo, “lo que está a la vista no necesita anteojos”. Sin embargo, mi propósito, es tratar de acercarme a esta vivencia y darle un carácter más certero en la descripción de los hechos pero sobre todo alejándonos de las especulaciones y narración de épicas sin sentido, e insistir sobre todo para aquellos que están interesados en conocer a profundidad la realidad de nuestras comunidades, así mismo evitar el cúmulo de teorías que se aprovechan nada más para llegar a la conclusión solo para ganar nombre o desde la pose de “investigadores sociales” que relatan dichas relaciones humanas o fenómenos sociales sin ser parte de ellas y ni siquiera hacen algo para tratar de transformarlas; pero es necesario ir desmenuzando el acontecer del barrio, explicarnos porque surgen estos fenómenos que inciden negativamente en las miles de familias petareñas.

Existen muchas historias que han narrado la cotidianidad en los Barrios de Petare, así que dejaré en este artículo una breve y sencilla reflexión acerca de la misma, donde no precisamente voy a suponer sobre ella, sino sembrar en ustedes la curiosidad de conocer lo que realmente sucede; que es mucho más que una guerra fratricida entre bandas y pésima gestión de gobierno municipal, regional como también nacional, es revelar expresiones de vida surgen como una flor de loto que sobresalen y destacan en un mundo de oscuridad donde la diversidad cultural y formas de solidaridad entre vecinos que coexisten ante un entorno violento; y así pueda verla, analizarla, sentirla, criticarla y por qué no, fomentar espacios en que el único medio para la superación de la violencia sea la reconciliación y el rechazo al discurso del resentimiento donde se pueda consolidar espacios de convivencia y hacerla más congruente, libre, espontánea y democrática.

Existen muchas historias que han narrado la cotidianidad en los Barrios de Petare, así que dejaré en éste artículo una breve y sencilla reflexión acerca de la misma, donde no precisamente voy a suponer sobre ella, sino sembrar en ustedes la curiosidad de conocer lo que realmente sucede; que es mucho más que una guerra fratricida entre bandas y pésima gestión de gobierno municipal, regional como también nacional, es revelar expresiones de vida, surgen como una flor de loto que sobresalen y destacan en un mundo de oscuridad donde la diversidad cultural y formas de solidaridad entre vecinos que coexisten ante un entorno violento; y así pueda verla, analizarla, sentirla, criticarla y por qué no, fomentar espacios en el que el único medio para la superación de la violencia sea la reconciliación y el rechazo al discurso del resentimiento donde se pueda consolidar espacios de convivencia y hacerla más congruente, libre, espontánea y democrática.

Es importante destacar que las barriadas petareñas llevan implícitas en su desarrollo y dinámicas, la huella de ser uno de los barrios más extensos e intrincados de Latinoamérica. Su evolución y condiciones de poblamiento, son similares a las de otros barrios caraqueños, pero muestran diferencias particulares en algunos sectores, cuyo origen está referido a fenómenos socio-políticos y económicos, que son incluso externos a las condiciones de marginación en Venezuela. El desplazamiento de ciudadanos colombianos debido a la guerra interna de su país, el rol de organizaciones políticas en la fundación de barrios petareños, como el caso “José Félix Ribas”, las dinámicas de reestructuración social derivadas de la violencia, la organización de la economía criminal, como también un grave problema de gestión pública, que utilizan programas para reproducir la violencia estructural  y forman parte de la realidad socio-política de Petare.

Cerro arriba, así como decimos en José Félix Ribas, se ha generado impactos en la dinámica del sector que condicionan la construcción de la agenda social y determinan negativamente en las formas y prácticas de la participación vecinal sobre la solución de los asuntos o problemas cotidianos, y se adoptan conductas anti-democráticas por líderes como también en las organizaciones comunitarias. Este fenómeno surge ante la ausencia de Estado y los altos niveles de desprotección e indolencia gubernamental, y muchas veces de incomprensión de las realidades que repercute de manera ineficaz en la aplicación de los programas sociales dirigidos a los sectores populares de Petare para así reproducir conductas anti-vecinales y anti-democráticas. La práctica del amiguismo y el sectarismo patentes de la política partidista venezolana en los últimos años son más presentes en las diversas instancias organizativas del barrio, pero lo más grave que se vive en el “cerro arriba” es la aparición de grupos e individuos que ante la ausencia de autoridad gubernamental imponen su ley y su orden bajo la mirada cómplice del Estado. Las actividades vecinales se ejecutan solo desde la perspectiva del grupo o individuo y casi nunca en correspondencia al propósito colectivo. Ésta condición incide en muchos casos en la división de las organizaciones comunitarias y provocan pugnas internas que afectan el funcionamiento de los consejos comunales, comunas u otras organizaciones comunitarias, lesionando cualquier intento en el fortalecimiento de la vocación al trabajo comunitario y a su vez repitiendo patrones externos, por ejemplo la paramilitarización de Petare.

Existe un divorcio expreso y públicamente conocido entre la gente y el gobierno en todo sus niveles,  la inexistencia de las experiencias de autogestión o cogestión en la resolución de problemas hace que el Estado ceda espacios a estos grupos e individuos para que puedan entrar a los sectores populares sin más limitaciones que las del presupuesto disponible por la economía criminal en la reproducción de la demagogia, el asistencialismo y el chantaje. Mientras se hace ético y referencial la conducta de estos grupos e individuos, por ejemplo “ellos nos cuidan” o “nadie nos ha robado gracias a ellos…”; estos grupos o individuos sustituyen al Estado para resolver los problemas de la gente, promoviéndose como ejemplos a seguir. Esto repercute en nuestros jóvenes que ante el entorno violento, de pocas oportunidades, sin espacios para la educación, el esparcimiento y la recreación como también las limitaciones para desarrollar proyectos de emprendimiento, sin ningún referente ético ni moral, son presa fácil para estos grupos e individuos. Entonces, estos jóvenes optan por ser “metrobodegas” y bachaqueros, en cada esquina, escalera y calle del barrio hay otros jóvenes ludópatas en juegos del azar, y mientras otros casi obligados, sin alternativas se unen a dichos grupos para ser “gariteros”, en su vinculación casi de performance del “socialismo del siglo XXI” o él “vamos por el buen camino”; al darnos una demostración de miseria, azar, violencia, oportunismo o mostrarnos patéticamente una pierna casi en estado putrefacto en las estaciones del metro, para provocarnos algún sentimiento que redunde en un billete devaluado de 500 soberanos. Esto es la demostración clara y fehaciente del carácter inhumano, de indolencia como también años de políticas erradas y sin la participación de la gente que a través de sus planes gubernamentales ha introducido contravalores en la idiosincrasia de nuestros barrios. Entonces, nos preguntamos ¿han logrado alcanzar los propósitos y objetivos los centenares de programas juveniles?, ¿cuáles son sus experiencias exitosas? Sus resultados lo vemos cada día en las calles de José Félix Ribas y los miles de barrios en nuestro país, donde la juventud está en dilema de vender una chupeta, ser “garitero” o huir del país, ya que le resulta mucho más rentable que asistir a clases. En la actualidad, en los colegios y liceos hay comedores fuera de servicio, las bibliotecas desactualizadas, y los laboratorios de los liceos sin instrumentos para la ciencia y la práctica; ésta juventud enfrenta una imposición de contravalores donde ser el “Robín Hood” o la “pre pago” es garantía del “buen vivir”, mientras las oportunidades escasea. En la mayoría de los centros educativos su infraestructura está destruida, no se cuenta con el staff de profesores en las áreas de las ciencias naturales y tampoco de las ciencias sociales, los espacios de recreación y esparcimiento en su mayoría inoperativos y algunos bajo el control de grupos, ni se puede realizar un campeonato de basketboll sin tener el permiso de los Robín`s Hood`s.

La mayoría de los adolescentes en muchos casos son víctimas de la violencia familiar, el maltrato psicológico y los problemas intrafamiliares son recurrentes en familias disfuncionales, y en la actualidad datos del Consejo de Protección del niño, niña y Adolescente de cada 500 casos de problemas intrafamiliares, manutención y problemas de consumo de sustancia psicotrópicas el 34.9% de los casos son de los sectores del Barrio José Félix Ribas, esto aunado al problema de la deserción estudiantil en el que los tres centros educativos (Fe y Alegría Jesús Maestro, E.M. Coromoto y G.E. Rafael Napoleón Baute) más importantes del Barrio José Félix Ribas, el 45,6% de los estudiantes han abandonado las aulas por diversos problemas que van desde lo económico, familias disfuncionales y otras causada generalmente por la diáspora. Los más jóvenes enfrentan una crisis del sistema educativo en la que se presentan una reducción de horas académicas causados por la renuncia del sector magisterial, reivindicaciones laborales de los maestros y en muchos casos la renuncia de profesores y aunado al programa de “educación a distancia” que solo ha servido para empeorar mucho más el proceso de aprendizaje y desarrollo de las habilidades en una circunstancia donde el servicio de internet en nuestro país  es el más pésimo del continente americano.

Cine Platabanda nace como alternativa para transformar realidades.

Zona de Descarga es una organización que nace el 14 de agosto de 2013 que aborda la estética del urbanismo no planificado de las zonas populares para posicionarse como un festival de música, teatro y arte en las calles y callejones del barrio para luego desplazarse a la platabanda de las casas de vecinos estableciendo la relación espacial que se da entre los que habitan en el barrio, la familia y el uso multifuncional que se le asigna a la platabanda, donde él adentro y él afuera se adecuan a sus necesidades y a los límites de las relaciones sociales que cambian constantemente, se reinventan y se transforman en tiempos de “distanciamiento social” y pandemia.

Cine Platabanda es un proceso de reflexión y participación en un espacio donde no hay límites, ni barreras de pensamiento, raza, credo u orientación sexual que mezclando el cine con teatro, música, lectura y baile se conjugan con los sentimientos más nobles de la familia y la necesidad de realizar un espectáculo crítico frente a la censura asfixiante y la ausencia de espacios para el esparcimiento y entretenimiento. La platabanda es un símbolo en el barrio que busca una nueva forma de organización y así crear una nueva realidad en la construcción de un espacio (no de simple difusión o entretenimiento), consolidando una nueva narrativa o lenguaje para lo crítico y autocritico, estableciendo la interacción entre vecinos – organización para convertirse en la acción cultural transformadora dentro del proceso continuo de reflexión y acción, que nos llevó en más de una ocasión a replantear nuestras concepciones, no solo de la vida, sino incluso en nuestras posturas, ideas o preferencias, logrando abordar efectivamente las actuales circunstancias que vivimos.

Zona de Descarga fomenta la creación de nuevos espacios para la realización de actividades sociales, comunitarias y de construcción de paz, y las platabandas de casas de vecinos es el origen, que permite interactuar con todos los programas presentados, a través del aprovechamiento de la majestuosidad que nos brinda el barrio con sus colores, luces, y reflexionar ideas sobre las posibles soluciones al conflicto presentado en nuestro espacio común la platabanda. Cine Platabanda, forma parte del  proyecto Cromo Platabanda, que desarrolla derechos políticos y ciudadanos, frente al modelo político de Estado, caracterizado por la participación activa de los ciudadanos que residen en los sectores populares en la construcción de una sociedad democrática, fundamentada en el derecho y la justicia social que propugna como valores superiores, entre otros, la libertad, la igualdad, la solidaridad y la responsabilidad social.

La importancia de este espacio integrador es que reside, entre otras cosas, en la posibilidad de interactuar las ideas proyectadas en una pantalla de cine a través de las acciones artísticas, permitiendo así un diálogo colectivo que supera en profundidad e impacto de la simple reflexión analítica que se incorporan al proyecto, poniendo a disposición sus espacios de Platabanda. Es por eso que los siete programas de Cromo Platabanda: cine, baile, libro, teatro, música, orar y mostrar habilidades pero en específico el éxito de Cine Platabanda y nuestra organización se basa en la capacidad de entender y respetar la estética, y en especial la cultura de barrio, como expresión irrepetible de una dinámica colectiva. Allí está su arte, se manifiesta en la multiplicidad de creadores, músicos, pintores y narradores de esa épica. Solo escuchando podremos aprender que lo que existe en Petare; una cultura que se manifiesta por voluntad propia y por la interacción permanente con el medio urbano no planificado que constituye el barrio.

Imaginación Vs Poder, esta pugna es una constante en nuestros barrios porque aporta visión de una estética particular que se presenta en nuestras comunidades, e introduce el cine, teatro, música, libro y arte como herramientas para el debate de nuevos elementos sobre la mirada de los que viven en los sectores populares, entendiendo el hecho no solamente como un problema de juicios calificativos de belleza o fealdad, sino como un problema ético, y a pesar de las enormes diferencias entre la sociedad actual  y del pasado, se recalca una carga afectiva de amor por la meta lograda, de sobrevivir y luchar ante el asedio de las políticas de chantaje, enajenación y represión que se promueve desde el Poder. Hablar desde el prejuicio haciendo mención de que en las barriadas de Petare se respira “resignación”, “acostumbramiento”, “miedo”, “dependencia” o “subsidiados por el Estado” es desconocer y no comprender lo que sucede en los miles de barrios venezolanos. En la actualidad los barrios petareños a pesar de las agresiones constantes que reciben desde el Poder a través del Estado como también del Sector Privado Económico, la mayoría de sus habitantes tienen una elevada conciencia política, y no está para ser nuevamente traicionada, ni utilizada sino para ser parte del proceso de transformación de su realidad y esa es la única manera que verán a los cerros bajar.

Cine Platabanda ha hecho realidad que los buenos propósitos unifiquen voluntades y lo más importante es que la gente, sobre todo niños, niñas y adolescentes a lo largo del desarrollo de las actividades se han venido involucrando dentro de los programas que realiza Cromo Platabanda; es interesante poder constatar el interés, el reencuentro de la gente para la generación de la conciencia en defensa de sus derechos, en la organización y participación activa de los habitantes en la búsqueda alternas de resolución o al menos mitigar el impacto de los problemas en sus comunidades.

La participación comunitaria es uno de los elementos claves que permiten asegurar el trabajo de promoción y defensa de los derechos de niños, niñas y adolescentes como también los derechos humanos que junto los sentimientos nobles de la familia lograremos superar los referentes negativos y asimismo lograr rescatar el verdadero espíritu de barrio, cimentando en su estética y referentes éticos que permita el desarrollo sustentable y social de nuestra comunidad, es por eso que Cine Platabanda es un espacio para la acción urgente que busca transformar realidades y fundar una cultura de paz y no violencia.

Jimmy Pérez. Trabajó 12 años en el Consejo Nacional Electoral y es miembro de la organización Zona de descarga