Manuel Cuesta Morúa, en un ensayo titulado “Los futuros de la Isla” (1) afirma: “Cuba surge desde la idea de futuro, que es hoy nuestro pasado. Lo que en un sentido significa que aquí no se vive el pasado a la manera de otras culturas; no tenemos una relación de memoria respecto a él; excepción de su culto literario.” Añadiremos que éste cercenado: aparte de los acercamientos y alejamientos de figuras como Lezama Lima y Virgilio Piñera, otras fundamentalísimas (dicho en términos matemáticos) siguen “multiplicadas por cero”.

La versión que se ofrece a los estudiantes de todos los niveles y el discurso oficial que reflejan los medios sobre nuestra etapa Republicana (1902-1958) no concuerda con los resultados que aún hoy se pueden ver a simple vista en todos los aspectos de la sociedad. Se produce entonces una dicotomía entre la “historia oficial” y la realidad:

¿Cómo explicar que una República descrita como neocolonial o mediatizada, con autoridades corrompidas e indolentes, bajo una sucesión de dictaduras sangrientas, alcanzara los logros en todas las esferas que aún podemos apreciar y produjera personalidades de primer orden, no solo en el ámbito nacional sino mundial? ¿Cuán cierto es ese retrato realmente?

Imposible en el breve espacio de un artículo lograr una visión objetiva de una etapa tan rica de la Historia, pero podemos aspirar a despertar dudas, inquietudes, curiosidad y quizás contribuir a revitalizar algo la dignidad nacional, tan maltrecha hoy. Y una salvedad: No se puede idealizar esta parte de la Historia ni ninguna otra, toda época cuenta, parafraseando a José Martí, con apóstoles, poetas y bandidos, lo importante es evaluar la progresión: de dónde partimos y adónde se llegó.

Política: La República nace con una rémora: Al término de la guerra hispano-cubana-estadounidense y ante la obligación de entregar el poder a un gobierno nacional por parte de Estados Unidos pues la Joint Resolution (1898) de su congreso proclamaba la realidad y el derecho de Cuba a la independencia −el ejecutivo  estaba imposibilitado de obviarla, estado de derecho con división de poderes− se introduce la enmienda Platt (1901) en otra ley imponiendo como apéndice constitucional varias exigencias que limitaban la soberanía. La constitución de 1901 con esa enmienda como anexo es aprobada por los asambleístas ante la disyuntiva de la prolongación de la intervención.

Sin embargo, cada uno de esos puntos de irritación fueron resueltos mediante el diálogo: en 1925 la Isla de Pinos fue entregada a Cuba, las bases navales se redujeron de cuatro a una, en 1934 se abolió la Enmienda Platt y se renegoció un nuevo tratado para la base restante. Pudiera pensarse que bajo relaciones normales entre ambos países la susodicha base ya no existiera: solo 117 Km2 con dudosa utilidad práctica sobre los cuales EE UU reconoce la soberanía cubana.

En el período 1902-1958 se observa el siguiente balance: 44 años de gobiernos constitucionales. El resto fueron tres años de intervención estadounidense (1906-09), 10 años de dictaduras −los último tres de Gerardo Machado (1930-33) y siete de Fulgencio Batista (1952-58)− más un año de interinatos a la caída de Gerardo Machado. Este balance no se parece al de las naciones latinoamericanas plagados de guerras civiles que aún perduran (varias al unísono frecuentemente), golpes de estado, genocidios y guerras de despojo (Chile vs. Bolivia y Perú; Brasil, Argentina y Uruguay vs. Paraguay; Bolivia vs. Paraguay; son solo ejemplos de terribles conflictos, antecedente de la “cultura” que hace de nuestra América la zona de más violencias (de todas) del mundo (2) junto al continente africano y Rusia.

Luego de la Revolución del 33 que derrotó el intento de perpetuarse en el poder de Machado el espíritu cívico nacional produjo su obra maestra: la Constitución de 1940. Resultado de nuestra Historia y resumen del pensamiento anti caudillista que caracterizó a nuestros próceres, Varela, Céspedes, Agramonte, Martí. La supuesta determinación de sus aspectos más avanzados por los miembros del Partido Socialista Popular (estalinista) es falsa, éstos  solo representaban el 6% de la Asamblea y tenían que votar con sus aliados −formaban parte del bloque batistiano− los menos progresistas.

Al final la Asamblea aprobó una Constitución que cumplía con las siguientes aspiraciones populares:

  1. Determinación  de un carácter nacionalista definido.
  2. Proscripción del caudillismo.
  3. Creación de una justicia social pragmáticamente más solidaria y afianzada.
  4. Establecimiento de un sistema democrático de más amplia participación.
  5. Establecimiento del sistema semiparlamentario.
  6. Normativa para combatir el peculado, las malversaciones y otros medios de corrupción, mediante instituciones (autónomas) que preservaran la moral administrativa.
  7. Establecimiento de un sistema de educación libre y democrática.
  8. Establecimiento de una serie de derechos fundamentales, anticipándose ocho años a la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la ONU.

Se ha dicho que el civilismo cubano fracasó, en realidad fue víctima de la violencia, Fulgencio Batista violó la Constitución y la redujo a prisión, Fidel Castro la decapitó y enterró, le llevó 17 años (1959-1976). Para ello fue necesario que la Unión Soviética armara, vistiera, alimentara, entrenara, asesorara y diera información de inteligencia a un ejército de más de un millón 200 mil efectivos, 25 veces mayor que el de Batista. Ser asesinado no es ser derrotado, Cristo triunfó sobre la muerte.

Durante la República hubo como en cualquier época y país políticos corruptos, pero también una pléyade de legisladores, diplomáticos y gobernantes, trabajando con honestidad, dedicación y eficiencia que edificaron un Estado. Asumiendo la injusticia de todo listado podemos mencionar al Primer Presidente, Don Tomás Estrada Palma, Juan Gualberto Gómez, Manuel Sanguily, los Márquez Sterling, padre e hijo, Enrique José Varona, Emilio Bacardí, Eusebio Hernández, Juan Rius Rivera, Mario García Menocal, Jesús Menéndez, Felipe Pazos y muchos más. Los aquí nombrados trabajaron por la República aunque como seres humanos hayan cometido errores. Los Presidentes, sin excepción, al terminar su mandato dejaron obras o instituciones trascendentales que aún hoy forman parte de nuestro maltrecho Patrimonio.

Economía y sociedad (3): Durante la República pueden señalarse los siguientes logros en un listado necesariamente mínimo:

  • La población se multiplicó por cuatro.
  • El Producto Interno Bruto se multiplicó por diez.
  • No existía deuda externa y el superávit comercial y de pagos permitía una reserva neta de más de 600 millones de pesos (iguales a dólares estadounidenses, su equivalente hoy bastaría para pagar la actual deuda externa cubana).
  • El superávit comercial de bienes fue sistemático en toda la era republicana, el último en lograrse fue 1960, desde ahí el saldo resulta negativo todos los años.
  • El dólar estadounidense y el peso cubano se cotizaban a la par.
  • El saldo migratorio altamente positivo. Solo residían en el exterior 28 mil cubanos y residían en Cuba 230 mil personas nacidas en todos los continentes, el 50% procedentes de España.
  • Cuba era el 2º productor y primer exportador de azúcar de caña, una de cada dos toneladas comercializadas en el mercado mundial procedía de Cuba.
  • Si en 1895 el 100% de las exportaciones cubanas se dirigía a Estados Unidos, en buques estadounidenses, en 1958 ese País era destinatario del 57% de las exportaciones, de las cuales el 42 % se realizaba en buques cubanos o arrendados por compañías cubanas.
  • Si el azúcar era el 75% o más de las exportaciones, representaba solo el 25% del Producto Interno Bruto, el País era mono exportador, pero no monoproductor.
  • La agricultura y la agroindustria azucarera importaba solamente el 6% de los insumos utilizados, la industria y mini industria cubana producía el 94% restante.
  • El impetuoso proceso inversionista se comprometió con el desarrollo del País, en los centrales u otras fábricas se construyeron escuelas, hospitales, instalaciones deportivas. El batey del central solía estar bellamente urbanizado. Se evitó en gran medida un mal de Nuestra América: la migración campo–ciudad con su secuela de villas miseria.
  • Ese proceso de industrialización promovió la creación de una infraestructura que puso a Cuba en los primeros lugares del mundo en viales y transportes; telefonía envidiada por países hoy más adelantados.
  • Los indicadores sociales -escolarización, servicios médicos, acceso al deporte- se encontraban por encima de países como España, Portugal, Reino Unido y ni comparar con países de América Latina, África o Asia.
  • Cuba fue el primer país del mundo con Ministerio (Secretaría) de Salubridad, tempranamente contó con Instituto de Higiene y Epidemiología y Escuela Nacional de Salud Pública; todas las enfermedades erradicables lo estaban, bien por vacunación, bien por control de vectores.
  • El Sistema nacional de Salud estaba plenamente conformado, prácticamente todos los hospitales de la capital existían en 1958, así como los de las principales poblaciones del País.
  • El sistema nacional de educación se encontraba conformado en todos los niveles y tipos, mención especial para su columna vertebral: las escuelas normales para maestros, forja de cubanía y excelencia en el magisterio. Esto incluía becas para jóvenes residentes en lugares apartados para la educación secundaria y técnico-profesional en todas las provincias.
  • El nivel de  analfabetismo era mayor al 60% al nacer la República. Cuando se proclamó vencido en 1961 se habían alfabetizado 707 mil personas, equivalentes al 15% de la población mayor de 14 años, ascendente a 4.5 millones de personas incluyendo más de 230 mil no nacidos en Cuba.
  • La cultura estaba en un altísimo nivel, en todas sus manifestaciones la República contó con representantes de nivel mundial, muchos no igualados posteriormente.
  • Cuba participa, sin ser aun República, en las primeras Olimpíadas celebradas en París, 1901, obteniendo su primera medalla de oro. Ya en las segundas, San Luis 1904, se obtienen 11 medallas, cinco de oro, casualmente igual cosecha que en Río 2016, 112 años después.
  • La prensa, radio y televisión, además de con mucha mayor calidad que la actual, era 100% cubana. Siete canales televisivos, decenas de emisoras de radio, 16 diarios de circulación nacional y al menos un diario por provincia. Múltiples revistas. Todo entre lo mejor internacionalmente.
  • Las construcciones… Cuando alguien oferta o solicita oferta de vivienda específica: “no de contingente o micro brigadas” las barrabasadas inventadas por Fidel Castro. Admirables las espléndidas construcciones “de antes” por todo nuestro territorio. Sobresalen las “7 Maravillas de la Ingeniería Cubana”, en realidad muchas más.
  • Muchos autores –Theodore Draper, Harry Oshima, Felipe Pazos, Eugene Stanley- e instituciones internacionales rechazaban el término “subdesarrollo” para el caso cubano pues la colocaría a la par con lugares como Haití, América Central, África subsahariana, etc.
  • Por sus niveles de consumo, ingresos de la población y otros muchos indicadores, Cuba era considerada por los organismos internacionales como País semidesarrollado, estaba entre los tres primeros de América en la Renta Nacional por habitante.

Pudiera continuarse la lista, pero para resumir baste la siguiente reflexión: durante la primera década y hasta entrados los años 70s a Cuba no entraron radios, televisores, autos, teléfonos, refrigeradores, etc. el país se mantuvo con lo disponible en la República, durante más de una década se vivió con esa reserva. Solo en 1972 con la firma de los convenios Cuba-Unión Soviética comenzó la llegada de equipos automotores, electrodomésticos etc. de esa procedencia, más atrasados tecnológicamente que los antiguos, con más de una década de construidos.

Al contrario de lo que se afirma Cuba estaba en el mapa mundial, lo estaba ya desde la época colonial. Pero durante la República hubo muchísimas cumbres nacionales y mundiales que mantuvieron al País en el mapa a despecho del pequeño territorio y escasa población. Sigamos asumiendo riesgos de injustas omisiones y veamos algunos nombres: Alicia Alonso, Lecuona, Roig, Benny Moré, Celia Cruz, Rita Montaner, Pérez Prado, la Aragón… no superados aún y dos irrepetibles: Luis Carbonell e Ignacio Villa.

Carpentier, Cabrera Infante, Lezama Lima, Guillén, Virgilio… no superados aún; Lam, Rita Longa, Miguel Enríquez, Amelia; Capablanca, Chocolate, Fonst, Dihigo, Carvajal… ninguno superado hasta hoy en su especialidad; Varona, Baldor, Raúl Ferrer… instituciones como las Escuelas Normales para Maestros, forja inigualada. Las escuelas privadas, incluyendo Católicas, daban un aporte inestimable a la formación de ciudadanos; en 1959 estaban erradicadas todas las enfermedades erradicables, se contaba con más de un médico por 900 habitantes y 20 mil camas hospitalarias, menos de 300 habitantes por cama. Números superiores a los de Chile hoy, país más desarrollado de nuestra América… pero hace sesenta años.

Emprendedores: Lobo, Mestre, Casas Romero, Pumarejo, Núñez Portuondo, Bacardí… En todas las ramas de la economía hubo empresarios exitosos que la cubanizaron. La imagen de Cuba como factoría yanqui la desmienten los libros de Guillermo Jiménez “Las Empresas de Cuba 1858” y “Los propietarios de Cuba 1958”.

Construcción: De las siete maravillas de la ingeniería cubana, una se realizó durante la colonia, cinco durante la República y una en los primeros cinco años posteriores, concebida y realizada por profesionales y obreros formados en la época republicana.

Como parte indisoluble de nuestra nacionalidad merece atención el papel de la Iglesia Católica. Ya en la época colonial el papel del Obispo Espada y del Obispo Morell resultan insoslayables en nuestra Historia, en la República descollaron muchos, asumiendo los mismos riesgo mencionemos tres que merecen muchísima mayor divulgación por el papel protagónico asumido –a su pesar- y su actitud al lado de su pueblo: El Cardenal Manuel Arteaga, el primero en Cuba y segundo en América Latina, Monseñor Eduardo Boza Masvidal, ambos camagüeyanos y Monseñor Enrique Pérez Serantes, este último de actitud heroica ante desastres naturales y convulsiones sociales que le valieron la ciudadanía cubana por nacimiento honor, otorgado por el Congreso, la cual utilizaría orgullosamente hasta su muerte.

Estas listas incompletas e inevitablemente injustas pueden continuarse con periodistas, ensayistas, historiadores; es decir, con todas las manifestaciones humanas y en todas encontraremos ejemplos de cumbres en el ámbito nacional e internacional que desmienten, por su diversidad de orígenes de clase, étnicos, de género, la imagen de “larga noche de edad media” de esa República calificada siempre con términos peyorativos. Muchos de los formados en ella constituyeron luego cumbres en la Cuba “revolucionaria” o en la diáspora.

Terminemos con una evaluación de la República ofrecida por Fidel Castro en su defensa conocida como “La Historia me absolverá” (4) en ocasión del juicio por los sucesos del 26 de Julio de 1953, donde se responde la pregunta del título:

“Os voy a referir una historia. Había una vez una República. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades, Presidente, Congreso, Tribunales; todo el mundo podría reunirse, asociarse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo y ya sólo faltaban unos días para hacerlo. Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos, y en el pueblo palpitaba el entusiasmo”.

Todo eso lo perdió Cuba junto con la República y la Democracia, el valor de su moneda, su patrimonio productivo, su solvencia y lugar privilegiado en los índices e indicadores económicos. Si un ejemplo existe en el mundo de la vinculación entre la Democracia y el desarrollo es Cuba: de lugares cimeros en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que calcula el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estamos en el lugar 73º según el último informe de ese organismo internacional (2018).

*Juan Manuel Moreno comienza en el activismo político en contra del régimen militar de La Habana en 1992 integrándose al Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), liderado por Oswaldo Paya Sardiñas, como sobreviviente de la primavera negra continuó haciendo activismo desde un perfil más bajo, apoyando el trabajo de  distintas organizaciones. En 2013 funda el Frente Unido de resistencia (FUR), apoyando las marchas y protestas de distintas personalidades de la oposición, en 2014 integra dicho movimiento a la Plataforma Candidatos Por el Cambio, liderada por Julio Aleaga Pesant, donde pasa a formar parte de su secretaria ejecutiva.

En el 2017 después de celebrarse elecciones internas, es electo Secretario Ejecutivo de CxC , donde permanece en el cargo hasta el día de hoy.

(1)CUBA poesía, arte y sociedad, Seis ensayos. Editorial Verbum, 2006

(2) Galtung J. (1998). Tras la violencia 3R: reconstrucción reconciliación, resolución.

(3) Oficina Nacional de Estadísticas e Información (anuarios y censos).

(4)Edición digital (2003).