El proceso electoral en Hidalgo, que se nutrió del aprendizaje de experiencias internacionales, del conocimiento científico, de la responsabilidad individual, social y política para lidiar con la situación de la pandemia por el COVID-19, se presenta como una muestra de lo que es posible extender a otros procesos electorales en que se privilegie a la vez la continuidad democrática, la gobernabilidad y la preservación de la salud.

Hidalgo es una entidad que se ubica en el centro de México y en la que viven casi tres millones de personas. Se divide políticamente en 84 municipios que son encabezados por los Ayuntamientos que duran en su encargo cuatro años. Las elecciones municipales han sido históricamente las más complejas y en las que se ha registrado una mayor participación electoral, un fenómeno que bien puede ser entendido a partir de la cercanía de la ciudadanía con las y los actores políticos y también con el conocimiento (y padecimiento) de las problemáticas comunitarias.

En este contexto el pasado 15 de diciembre de 2019 inició el proceso electoral en Hidalgo para la renovación de ayuntamientos, bajo la responsabilidad del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEE Hidalgo) para elegir unos 1, 080 cargos entre presidentes municipales, síndicos y regidores. La etapa de preparación transcurrió con normalidad los primeros tres meses del presente año hasta la irrupción en la entidad de la pandemia originada por el SARS-CoV-2 responsable de la enfermedad conocida como Covid-19.

En medio de una enorme preocupación por el creciente número de contagios, el 1 de abril el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó ejercer la facultad de atracción para efecto de suspender temporalmente el desarrollo del proceso electoral en Hidalgo, cuya jornada estaba programada para el domingo 7 de junio. Y se acordó que una vez restablecidas las condiciones de seguridad sanitaria se reanudarían las actividades. Esta decisión no sólo tuvo implicaciones sanitarias sino también políticas que obligaron al Congreso del Estado a nombrar 84 Concejos Municipales para que encabezaran de manera interina los Ayuntamientos a partir del 5 de septiembre.

Después de un largo proceso de análisis, que no estuvo exento de controversias, 1 de agosto el INE determinó la reanudación del proceso electoral y con ello se fijó la fecha de los comicios, el domingo 18 de octubre. A partir de entonces las autoridades electorales publicaron diferentes instrumentos de gestión electoral para minimizar el riesgo de exposición al contagio para los votantes, el personal electoral y las representaciones partidistas, sin obstaculizar el ejercicio de los derechos políticos que al mismo tiempo sirvieran para dar confianza a las y los votantes.

El IEE Hidalgo publicó el “Protocolo de medidas sanitarias para la reanudación de actividades” que contenía las directrices y recomendaciones sanitarias para el desarrollo del proceso; los instrumentos para la promoción de la salud así como las medidas administrativas, acciones de control e insumos requeridos para la protección de las y los funcionarios así como las representaciones partidistas, las y los periodistas y de la ciudadanía en general para evitar la propagación del virus así como resguardar el derecho a la salud sin sacrificar los derechos políticos.

A partir de entonces se establecieron filtros sanitarios tanto en el Órgano central como en los 84 Consejos Municipales en los que se verificaba el uso obligatorio de cubrebocas, se medía la temperatura y se aplicaba gel antibacterial, asimismo se establecieron horarios diferenciados, medidas de distanciamiento social incluso directrices para el arreglo e higiene personal de las y los servidores públicos.

Se privilegiaron las reuniones y sesiones de trabajo virtuales, aprovechando en la medida de los posible las tecnologías de la información y de comunicación, tomando en cuenta que la desigualdad en el acceso a internet en Hidalgo es inmensa: apenas el 40 por ciento de los hogares dispone de una conexión a Internet, cifra que está por debajo de la media nacional que se calcula en 52 por ciento. Otro elemento que me parece importante destacar fue la puesta en marcha de un cuestionario de seguimiento que debían responder semanalmente los y las trabajadoras del Instituto Electoral. Para aquellos casos confirmados, se estableció que el o la servidora pública que sea diagnosticada con Covid-19 no deberá acudir a las instalaciones del Instituto hasta que sea autorizada su alta por los médicos, esto es aplicable incluso si es asintomático.

Ahora bien, por lo que respecta al proceso electoral, del 14 al 19 de agosto se llevaron a cabo los registros de planillas en los cuales la autoridad electoral recibió 12 mil 312 solicitudes de aspirantes a candidatas y candidatos a una presidencia municipal, sindicatura o regiduría. Para este procedimiento, la logística incluyó desinfección de toda la papelería que ingresaron los Partidos Políticos, Candidaturas Comunes o Candidatos/as Independientes y que incluía folders, hojas, cajas de cartón, acetatos o plásticos. En virtud de que el personal designado para recibir y revisar dichos documentos se encontraba más expuesto a un posible contagio, se les proporcionó equipos de protección que incluían overoles, guantes de látex, caretas plásticas y, por supuesto, cubrebocas.

Las campañas electorales se llevaron a cabo desde el 5 de septiembre al 14 de octubre de 2020. Dado que esta etapa es una de las actividades que moviliza la mayor cantidad de personas y, en una crisis sanitaria, esto significa un alto riesgo de propagación y contagio de enfermedades, como el Covid-19, el IEE Hidalgo, en coordinación con las representaciones de los partidos políticos y candidaturas independientes, elaboraron el documento “Recomendaciones para realizar actividades de campaña”, en el que se contemplaron actividades como reuniones públicas, asambleas, giras, visitas domiciliarias entre otras. Asimismo, se recomendó la instalación de un filtro de supervisión sanitaria (en el que se aplicara gel antibacterial y se midiera la temperatura) en cada evento de proselitismo a fin de garantizar que las personas que ingresaran no representaran un potencial factor de contagio para el resto de los asistentes.

 Para la realización de cada actividad, como reuniones públicas, asambleas, giras, se recomendó una asistencia máxima de 50 personas y en el caso de las visitas domiciliarias se sugirió acudir un máximo de tres personas. Para ambas actividades se sugirió implementar medidas de higiene como el uso obligatorio de cubrebocas, lavado de manos, distanciamiento social y sanitización de los espacios y evitar el consumo de alimentos. Para la propaganda el protocolo establecía evitar, en la medida de lo posible, la entrega de material de propaganda para impedir que se convirtiera en una fuente de contagio.

El espacio privilegiado para las campañas electorales fueron las redes sociales, incluso el IEE Hidalgo organizó por primera vez 84 debates virtuales, que llegaron a más de 200 mil reproducciones en un periodo de 40 días, pero también se exploraron nuevas modalidades para hacer campaña, como los desfiles, el uso de equipos de sonido que recorrían cotidianamente las comunidades para hacer proselitismo y la organización de innumerables caravanas automovilísticas.

Bajo la consideración de que ni el Instituto Estatal Electoral, ni el Instituto Nacional Electoral son responsables en México de la salud de las personas, el seguimiento e implementación de estas medidas en las campañas electorales apeló al compromiso de las personas encargadas de la organización de actos de campaña en espacios públicos o privados para evitar la propagación del sars-cov2 responsable de la enfermedad conocida como Covid-19.

Para la jornada electoral, el INE publicó el “Protocolo de atención sanitaria y protección a la salud, para la operación de las casillas el día de la Jornada Electoral”, un documento que fue elaborado por un grupo de trabajo integrado por la Junta General Ejecutiva del INE y cinco médicos especialistas en la materia a partir de la experiencia de 104 comicios internacionales realizados en 67 países durante la pandemia del COVID-19.

Previo a la jornada electoral se establece la obligación de realizar la limpieza y la desinfección de los domicilios en donde se instalaron las casillas y la colocación de señalizaciones en el piso para indicar los espacios de espera para votar. El protocolo establece también que, durante la jornada electoral, los funcionarios de casilla realizarán la limpieza y desinfección de las superficies, el equipamiento y los materiales electorales, mientras que durante el desarrollo de la votación sólo podrían permanecer hasta dos electores para evitar aglomeraciones que alteren el distanciamiento social.

Durante estos tres meses se hizo una amplísima campaña comunicacional para que tanto los funcionarios de casilla, los representantes de partidos políticos y candidatos independientes, los observadores electorales, así como las y los electores asistieran con cubrebocas y de ser posible llevaran su propio marcador para expresar el sentido de su voto. Ahora bien, si un ciudadano o ciudadana acudía a votar sin cubrebocas, el INE acordó proporcionar uno para que pudiera emitir su sufragio. Las casillas estuvieron equipadas con una cantidad de cubrebocas suficientes para que cada elector ejerciera su sufragio en condiciones de higiene y seguridad.

Una de las buenas noticias es que la tinta indeleble que se colocó en el dedo pulgar de las y los sufragistas era sanitizante por su base ácida. Además, se estableció que cada casilla contará con gel antibacterial para el uso de los funcionarios de la casilla y los electores y que cada tres horas se realizará la limpieza y la desinfección de las superficies, el equipamiento y los materiales electorales.

Las medidas sanitarias que se implementaron a lo largo del proceso electoral en Hidalgo son el resultado de la experiencia internacional, del análisis científico y de las disposiciones internacionales y nacionales contra el COVID-19, asumirlas implicó apelar a la responsabilidad individual, social y política, ya que de tomarse a la ligera se habría comprometido la salud de millones de hidalguenses y poner en riesgo la gobernabilidad política. Sin duda, este proceso electoral dejó muchas lecciones acerca de la gestión electoral en escenarios de pandemia que servirán para generar más y mejores instrumentos que permitan garantizar el libre ejercicio de los derechos políticos sin poner en riesgo el derecho a la salud y la vida.

 

*Artículo originalmente publicado en la revista “Elecciones y Democracia Subnacional” de la CAOESTE, noviembre 2020.

 

Analinn Rivera

Consejera Electoral Municipal en el Instituto Estatal Electoral de Hidalgo, México. También es facilitadora del Programa de Liderazgo e Innovación Democrática en Nosotros y Directora de “Dominio Público”, un laboratorio ciudadano que tiene como propósito impulsar la participación ciudadana y la organización comunitaria.Forma parte del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (OIDP) y de la Red Académica de Gobierno Abierto en México.