El viernes 19 de febrero DemoAmlat convocó a los académicos Elías Amor (Economista, Presidente de la Unión Liberal Cubana, Presidente del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Presidente de AFEMCUAL); Miguel Velarde (Economista, Analista y Asesor político, Fundador y Editor en Jefe de Guayoyo En Letras); y Svetlana Cebotari (Doctora en Ciencia Política, Licenciada en Filología y Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Estatal de Moldavia (UEM). Profesora asociada de la Facultad de Relaciones Internacionales, Ciencias Políticas y Administrativas de la UEM) para tratar  los impactos que se han desarrollado a partir de la implementación de una economía planificada. 

En esta oportunidad se tomó como disparadores los casos de La tarea de ordenamiento en Cuba, un plan para recuperar la economía de la isla manteniendo la misma línea de medidas que mantienen a toda actividad económica atadas a las decisiones estatales; el proceso inminente de Dolarización venezolano; y una mirada hacia la experiencia postsoviética. 

Para dar inicio, Elías Amor comenzó realizando un repaso sobre los comienzos de la implementación de este modelo en la Isla. Remontándose a los años 40, Elías afirma que Cuba era un país altamente avanzado en la materia, incluso en comparación con España o Italia. A raíz de esta situación, explica el economista, “Cuba empezó muy pronto  con la planificación económica, porque era una técnica que estaba a servicio de la toma de decisiones”. A partir de allí, luego de la guerra, se mantuvo este sistema y la Junta de Economía pasó a ser un organismo al servicio de la sociedad hasta la llegada del primer gobierno revolucionario. 

Desde entonces, explica que hubo diferentes cambios, entre ellos la creación de la Junta Central de Planificación (JuCePlan) con una mirada dirigida fundamentalmente a dominar las fuerzas económicas, hasta que en pleno periodo especial se reemplazó a este órgano con el Ministerio de Economía y Planificación vigente hasta la actualidad. En este sentido, destaca que cada año son publicadas en una resolución ministerial las normas de la planificación que deben seguir cada una de las empresas. “De julio a septiembre se elabora el plan del año siguiente, esto quiere decir que en Cuba las empresas, organizaciones, están todo el año planificando y decidiendo el plan, pero no se produce”. 

Para concluir resaltó que los principales problemas que afronta la economía cubana están relacionados con esta decisión de dejar de lado la propiedad privada, los derechos de propiedad, los precios y su influencia en cada toma de decisión. “La principal traba de la economía cubana es la planificación central, hay que emprender una reforma estructural en la economía cubana” agregó. 

A continuación, Svetlana Cebotari se refirió al impacto de la economía planificada en el proceso de transición de los países ex-soviéticos, partiendo de que esta transición hacia una economía de mercado fue uno de los mayores experimentos de la historia de la economía en el mundo. En primer lugar mencionó que “todos los países ex-soviéticos sufrieron una crisis del sistema económico socialista” un sistema basado principalmente en el monopolio estatal de las actividades económicas. Por lo que este proceso tuvo como eje algunos factores fundamentales, entre los que la licenciada enumeró los cambios estructurales e institucionales. 

También citó algunos estudios del Banco Mundial que aseguran que esta transformación se dio mucho más paulatinamente que en en zonas como Europa central. Otro punto que trajo a colación fue el mantenimiento de cierta ideología totalitaria que no dio lugar a nuevas reformas democráticas y económicas, aunque como mencionó “la creación de nuevas instituciones podría haber dado las bases para estas reformas, pero no existía un cuadro democrático efectivo”. Por el contrario, en estos casos, las mismas burocracias no permitieron que se formara un régimen pluripartidista. Concluyendo, relaciona como otra de las trabas hacia las reformas que en las repúblicas post soviéticas “existen muchos conflictos que no permiten llevar adelante una reforma económica”.

Para finalizar Miguel Velarde se refirió a la experiencia venezolana, un país que como bien tuvo presente el expositor “es un país que durante la segunda mitad del siglo pasado se caracterizó por ser próspero económicamente y haber mantenido en pie sus instituciones democráticas”. En este caso, Velarde marca un hito a partir de la llegada al poder de Hugo Chávez en el año 1999, quien recibe un país con amplias ventajas económicas que veinte años después se desploman. Con este propósito, explica que en muchas ocasiones la toma de medidas en materia económica con fines meramente políticos tiene una tendencia a develar resultados poco felices.  

Entre las causas que llevaron a la economía venezolana en caída, Velarde enumera: el asistencialismo; la dependencia y al mismo tiempo destrucción de la industria petrolera; inflación y devaluación del Bolívar; los repetidos atentados contra las instituciones democráticas; la corrupción; y la crisis de sus relaciones diplomáticas,  “siendo un país bien ubicado geográficamente que ha sido referente para el continente, Venezuela hoy es un país aislado” sostiene. 

En conclusión Velarde llama a una reflexión fundamental, “la economía venezolana se traduce en el día a día de los venezolanos, y estamos hablando que se traduce en índices de miseria altísimos”.